Pese a que la población entre los 20 y 49 años es la que registra la mayoría de casos positivos de COVID-19, no es la más vulnerable en niveles de mortalidad. De acuerdo con el informe del Ministerio de Salud del 31 de julio, la población en ese rango de edad representa el 59,1% de los casos de covid en el país.

Aunque se da esto, solo representan el 10,55% de las 9088 muertes confirmadas y probables por este virus hasta el 29 de julio. Las personas de más de 65 años contabilizan el 58,85% (5348) de fallecidos desde marzo a causa del virus hasta esa fecha y tan solo son el 14,7% de los casos confirmados a nivel nacional.

De la cifra de fallecidos en adultos mayores, el 3459 corresponden a hombres y 1889 a mujeres.

De acuerdo con una comparación entre los boletines epidemiológicos sobre la enfermedad disponibles en el portal del Ministerio de Salud, entre el 16 de marzo y el 15 de abril fallecieron 970 personas de más de 65 años confirmadas por el virus y probables de tenerlo. Mientras que entre el 3 y el 29 de julio ya son 1062 personas en ese rango de edad.

Otra población vulnerable en el país corresponde a las edades de 50 a 64 años, este grupo representa el 30,17% de los fallecidos confirmados o probables por el virus.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó a las personas mayores como uno de los grupos que más corren peligro al contraer el COVID-19, especialmente los que viven en centros de larga estancia. Uno de los factores que los vuelve más vulnerables es que la respuesta inmunitaria disminuyó con el paso del tiempo y se acrecientan los efectos en el organismo, sin embargo, en varios casos a nivel mundial y local se ha registrado la recuperación de los adultos mayores luego de ser contagiados.

La obesidad, hipertensión y el hábito de fumar también incrementan la posibilidad de que desarrollen una severidad en los síntomas que dificulte su recuperación.

Otro de los factores que se identifican para que este grupo poblacional sea vulnerable es el retraso en el acceso a atención médica. En un ensayo titulado Envejecer y ser persona adulta mayor en época de la COVID-19 de las médicos geriatras Susana Tito, Patricio Buendía y la posgradista de geriatría y gerontología Pamela Sánchez de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) se señala que «si bien la COVID-19 no es una enfermedad de personas mayores, el énfasis en su vulnerabilidad ha determinado que exista inasistencia a los servicios de salud por miedo a contagiarse».

Esto ocasiona que no se atiendan enfermedades reversibles y aumenten las muertes por todas causas, aunque en ocasiones no sean adecuadamente evaluados en los centros médicos.

Pese a respetar la cuarentena, en varios casos, los adultos mayores también se han visto contagiados. En Cuenca, por ejemplo, el coordinador zonal 6 del MSP, Julio Molina, señaló que la movilidad excesiva e injustificada de los familiares más jóvenes provocó que transmitieran el virus lo que derivó el aumento en el fallecimiento de esta población.

Ante este comportamiento, que se repite en varias partes del mundo, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus dijo, el pasado jueves, que una de las dificultades que enfrentan es convencer a los jóvenes de la realidad a lo que se enfrentan.‎

«Ya lo hemos dicho antes y lo repetiremos: los jóvenes no son ‎invencibles.‎ Los jóvenes pueden estar infectados; los jóvenes pueden morir; y los ‎jóvenes pueden transmitir el virus a los demás. Por ese motivo, los jóvenes deben tomar las mismas precauciones que ‎el resto de la población para protegerse a sí mismos y a los demás. ‎Pueden ejercer el liderazgo, es más, deberían ejercer el liderazgo y ser ‎los motores del cambio», dijo en su intervención. (I)



Cortesia de El Universo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here