La buena noticia es que ya existe el Programa Sectorial de Cultura 2019-2024, aunque publicado en el Diario Oficial de la Federación, con seis meses de retraso. Es el primero que lleva ese nombre, debido a que los anteriores solo eran planes especiales, pues no existía en la administración pública la Secretaría de Cultura, indica el antropólogo y especialista en legislación cultural, Bolfy Cottom.

“Este primer programa sectorial que tiene su origen tanto en en la Constitución en los artículos 25 y 26, como en el artículo 21 de la ley de planeación. Es un documento que en algunas partes está bien formulado, y en ese sentido es muy respetable”, dijo. 

Otra cosa es que frente a la realidad, sea un programa que realmente resuelva los problemas, tal y como en el documento se propone, reflexiona el especialista en entrevista con MILENIO.

No se explica el motivo por el cual en el fundamento normativo, donde aparecen las siglas y los acrónimo, no aparecen ni el Instituto Nacional de Bellas Artes, ni el Instituto Nacional dé Antropología e Historia.

Al evaluar el Programa Sectorial de Cultura, conformado por 27 estrategias prioritarias y 131 acciones puntuales, el autor del libro “Legislación cultural. Temas y tendencias”, considera que “curiosamente se publica justo en la mayor crisis sanitaria, en la crisis de la pandemia generada por el covid-19, y no hay una sola palabra que explique la particularidad de este momento. Entonces a juzgar por el documento tendría que respetarse el presupuesto integral, debido a que no se señala ninguna particularidad sobre la coyuntura que se vive en el país, donde ha habido una pérdida de fideicomisos y fondos que servían para solventar problemas financieros”.

La SC establece como uno de los objetivos prioritarios, garantizar el acceso a los bienes y servicios culturales de las personas, pero en ese sentido, plantea Cottom, “lo que estamos viendo es una severa crisis, el ejemplo que valdría la pena destacar es lo que sucede con el Teatro Jiménez Rueda, donde increíblemente firmaron un convenio el ISSSTE y el INBAL para perder prácticamente ese espacio de expresión artística. Entonces es contradictorio porque no se está garantizando nada”.

No obstante, también se habla de consolidar la tarea educativa del sector cultura con la finalidad de brindar opciones, aunque lo que se está viendo es justamente un abandono del sector educativo tanto de las las escuelas tanto del INAH y del INBAL, que “están pasando por una de sus mayores crisis, originada no este sexenio, hay que decirlo, es un problema que se viene arrastrando pero ahora se ha recrudecido con el recorte presupuestal”.

Uno de los apartados se presenta como la cultura del poder, el poder de la cultura, y es increíble que para ejemplificarlo, utiliza los ejemplos de la residencia oficial de Los Pinos y el caso del Proyecto del Bosque de Chapultepec, a los cuales no se les ha reducido el presupuesto: “A costa del sacrificio de las demás instituciones del sector cultura, lo que demuestra que la de política siendo sigue siendo centralizada”.

En general el programa contempla muy buenos deseos con planteamientos muy abstractos, que no cumplen con los compromisos de campaña del ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Al investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, le llamó mucho la atención que incluyan al final del referido documento, una visión de largo plazo para el de 2039. “son 20 años los que están proyectando, pero solo son una buena intención, no hay datos duros que estén fundados sobre una planeación o sobre una serie de parámetros que nos indiquen cómo es que llegaremos hasta esa fecha”.

Para mayor información se puede consultar la siguiente página. 

PJG



Cortesia Milenio

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