La pandemia provocada por la Covid-19 ha impactado en todo el mundo, provocando una grave crisis tanto sanitaria como económica a nivel global. Su efecto empieza a remitir en regiones como Europa occidental, que va recuperando paso a paso la normalidad. Pero el negativo impacto en la economía de estos países repercute, en consecuencia y de forma directa, en el bienestar de sus ciudadanos.

El Port de Barcelona, consciente de que es un motor económico esencial y que debe ser una de las principales palancas para la recuperación, está poniendo en marcha desde el primer momento una serie de medidas que ayuden a los sectores productivos y a la sociedad a salir lo más rápidamente posible de la situación actual.

Antes de la declaración del estado de alarma en el Estado español, el Port ya elaboró un Plan de Contingencia, que contó con la plena implicación de la Comunidad Portuaria de Barcelona

Antes de la declaración del estado de alarma en el Estado español, el Port ya elaboró un Plan de Contingencia, que contó con la plena implicación de la Comunidad Portuaria de Barcelona, con el objetivo de garantizar el correcto funcionamiento de sus infraestructuras y servicios. El Plan se ha desarrollado con éxito y el Port no ha dejado de dar servicio en ningún momento.

Plan de Recuperación

Estas medidas, destinadas en un primer momento a garantizar el correcto funcionamiento de la cadena de suministro, se han ido ampliando y adaptando a las necesidades de la sociedad y del tejido empresarial. Primero se puso en marcha un Plan de Choque de Medidas Económicas con las que el Port de Barcelona puso a disposición del tejido empresarial 56 millones de euros para aguantar el golpe de la pandemia. Se trata de medidas dirigidas a la liberación de liquidez, gracias al adelanto de pagos a proveedores y al aplazamiento del pago de las tasas portuarias, y al ahorro para los operadores a través de la rebaja de tasas.

Posteriormente, el Consejo de Administración Extraordinario del Port de Barcelona celebrado el pasado 10 de junio aprobó la puesta en marcha de las primeras medidas del Plan de Recuperación, consensuado con la Comunidad Portuaria, para impulsar nuevamente la economía. Los principales objetivos de este Plan son recuperar tráficos, detectar nuevas oportunidades, impulsar la innovación y mirar hacia el futuro. Con las primeras disposiciones aprobadas, el Port de Barcelona movilizará unos 23 millones de euros en favor de sus operadores hasta el año 2022.

Las medidas del Plan de Choque y del Plan de Recuperación son muy necesarias para la economía en general y en especial para los operadores de determinados tráficos

Estas medidas son, por una parte, las bonificaciones singulares a la tasa de ocupación durante los ejercicios 2021 y 2022 que se aplicará a las terminales de contenedores, multipropósito y ro-ro y de automóviles, con unas reducciones de la tasa que oscilan entre el 5 y el 30%, según el tipo y el volumen de tráfico. Y por otro, la modificación de los coeficientes correctores reductores de las tasas de utilización, que se aplicarán por primera vez en el barco, en el pasaje y en la mercancía.

Las medidas del Plan de Choque y del Plan de Recuperación son muy necesarias para la economía en general y en especial para los operadores de determinados tráficos que están sufriendo especialmente durante estos meses. Destacan las terminales de pasaje, que han parado completamente su actividad, tanto en el ámbito de los cruceros como de ferries, ya que se ha prohibido la entrada de personas en los puertos españoles, y que pueden ver reducida la tasa de empleo hasta un 60%. Y las terminales de vehículos nuevos, que han visto cómo se reducía dramáticamente la venta de coches y esto ha repercutido directamente en la fabricación y la logística de este importantísimo sector industrial.

Invertir para ser competitivos

Aunque la implantación de estas medidas económicas supondrá una reducción muy importante de sus ingresos, el Port de Barcelona mantendrá sus inversiones priorizándolas teniendo en cuenta criterios de eficiencia y de rendimiento social, ambiental y económico. Se trata de inversiones estratégicas que determinarán la competitividad futura del Port y del hinterland al que da servicio como son, por ejemplo, los nuevos accesos viarios y ferroviarios; la electrificación de los muelles para facilitar que los barcos apaguen sus motores cuando están atracados en el puerto, reduciendo así de forma significativa las emisiones generadas por la actividad portuaria; o el desarrollo de una red de telecomunicaciones 5G de gran capacidad y fiabilidad preparada para la Internet of Things (IOT) y para el creciente grado de automatización de las herramientas de gestión, no únicamente del Port de Barcelona sino de todo el sector logístico.

Y se trata, al mismo tiempo, de realizar inversiones de peso que ayuden a las empresas constructoras, tecnológicas y de otros sectores estratégicos a recuperar su actividad anterior a la crisis sanitaria y, de esta manera, a volver a poner en marcha el economía del país.

Los portacontenedores más grandes del mundo llegan a Barcelona

La Covid-19 ha repercutido negativamente en el comercio internacional y en el transporte de mercancías. Las navieras, en consecuencia, han adaptado sus servicios a esta reducción de la demanda, reorganizando sus líneas regulares y las escalas que ofrecen en todo el mundo. Estos cambios han permitido que algunos de los portacontenedores más grandes hayan comenzado a operar regularmente en Barcelona.

Desde este mes de junio los barcos MSC Sixin y MSC Gülsün, los segundos buques portacontenedores más grandes del mundo, con una capacidad de 23.756 TEU (unidad de contenedor), 400 metros de eslora y 61 metros de manga, están conectando Barcelona con los puertos de Extremo Oriente, el principal mercado del Port de Barcelona.

La llegada de estos gigantes sitúa a Barcelona entre los principales puertos del mundo y reafirma la apuesta estratégica del Port. Por un lado, demuestra que está preparado -por infraestructuras, tecnología y servicios- para dar una respuesta eficiente al reto que supone la llegada de naves de estas dimensiones. Por el otro, pone de manifiesto que las grandes navieras siguen apostando por Barcelona como uno de los hubs de distribución de mercancías entre Europa y Asia. El diseño de estos grandes barcos de última generación hace que las emisiones por cada contenedor transportado se reduzcan sustancialmente, alineándose así con los objetivos medioambientales del Port de Barcelona.

El portacontenedores MSC Sixin, el segundo más grande del mundo, operando a Hutchison Ports BEST, en el Port de Barcelona.

Cortesia de La Vanguardia

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