La Comisión para la Reconstrucción se enfrentó a su primera gran prueba de fuego: el debate y votación de las casi 1.000 enmiendas presentadas a las conclusiones de PSOE y Podemos. Los cuatro grupos de trabajo se reunieron durante una jornada maratoniana que sirvió para confirmar que socialistas y populares no llegarán a un acuerdo global para la reconstrucción del país. Y puede que tampoco lo consigan PSOE y Cs, que ayer llegaron a un pacto amplio pero no completo.

El gran escollo es, precisamente, el que más necesita de acuerdo y de forma urgente: el guión a seguir para volver a poner en marcha la economía. El documento propuesto por PSOE y Podemos rebasa varias de las líneas rojas de Génova y esto provocó que los populares votaran en contra de las conclusiones del grupo de trabajo de reactivación. Los socialistas aceptaron por error la enmienda de Bildu para derogar la reforma laboral y aunque luego pidieron repetir la votación y tumbaron la propuesta, ésta era solo una de las líneas rojas marcadas por los populares. El mayor partido de la oposición tampoco acepta que el camino a la recuperación pase por la subida de impuestos, reclama una política de saneamiento y estabilidad fiscal o la extensión de los ERTE al menos hasta final de año.

Apoyar la industria sanitaria

Junto a la economía, las políticas sociales se convirtieron en el segundo gran impedimento para un acuerdo global por el empeño de Podemos en meter una propuesta educativa ideologizada. La escuela concertada volvió a quedarse ayer fuera del documento de trabajo, que prevé destinar las ayudas adicionales íntegramente a la enseñanza pública. Y ello a pesar de que no solo el PP sino también Cs, el PNV o Junts reclamaron que la reconstrucción incluya a la concertada.

Lo que sí parece encarrilado es un pacto entre los dos grandes grupos tanto para la posición ante la Unión Europea como en materia sanitaria, a los que se uniría Cs. Tanto PP como PSOE confían en ello aunque reconocen que aún existen varios puntos a resolver. En sanidad es dónde existen más consensos. Los principales son reforzar el sistema público de salud dotándole de mayores medios, apoyar a la industria nacional de productos sanitarios o crear un depósito de material de protección para hacer frente a posibles pandemias. Tres puntos donde se encontraron ayer PSOE, PP, Podemos y Cs.

En el Senado también se allanó el camino a un acuerdo por la sanidad. Los populares pidieron un pacto de Estado mediante una moción que recibió el apoyo de PSOE, Cs, la Izquierda Confederal y el Grupo Mixto. Las negociaciones entre los dos grandes grupos continuarán durante los próximos días con la vista puesta en el debate que el plenario de la comisión celebrará este viernes. De no alcanzarse acuerdo para entonces, aún tendrán la oportunidad de seguir dialogando hasta la segunda quincena de julio, cuando el pleno del Congreso debatirá y aprobará el dictamen final.

Cs consolida su estrategia

El grupo que sí logró cerrar un acuerdo con los socialistas fue, una vez más, Ciudadanos. La formación naranja consolida así su estrategia de diálogo con la coalición aunque el pacto alcanzado no es global por las medidas educativas. Cs se comprometió así a apoyar las conclusiones de la comisión en las materias de reactivación económica, UE y sanidad a cambio de que los socialistas aceptaran una veintena de sus enmiendas. Entre ellas, la creación de un centro español de salud pública para mejorar la coordinación sanitaria entre las comunidades bajo el liderazgo de Sanidad, la creación de un cuerpo sanitario de reserva o el impulso de un espacio turístico único bajo la «Marca Europa». Sin embargo, excluyeron del acuerdo a las políticas sociales por la marginación de la educación concertada, al igual que el PP. La formación naranja seguirá, no obstante, negociando con los socialistas durante los próximos días con la esperanza de que estos cedan. Completamente fuera del acuerdo se sitúa Vox. El grupo que preside Santiago Abascal abandonó la Comisión para la Reconstrucción al finalizar las comparecencias y aunque presentó propuestas, no ha participado en las negociaciones.

Los socios de investidura, lejos

Los socios del Gobierno se posicionaron aún más lejos del acuerdo que el PP. El PNV votó en contra de todas las conclusiones por considerar que son centralizadoras. Una idea que también apoyaron Junts, Bildu, BNG o ERC. Este último grupo, además, volvió a hacer gala de su faceta chantajista y amenazó con no apoyar los nuevos Presupuestos si los socialistas llegan a un acuerdo con los populares en materia europea. El PSOE replicó que ese consenso será el que permitirá elaborar unas cuentas progresistas porque permitirá que lleguen más ayudas europeas. También insistió en que el objetivo de la Comisión de Reconstrucción debe ser pactar unas conclusiones generales que puedan recibir apoyos transversales. Un reto aún lejos de conseguir.

Cortesia de ABC

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