Hermosa mirada glauca, sonrisa permanente, tono calmo, voz de grato timbre grave. Siempre educado, talante afable… y una cabeza política en la que bulle un permanente puré de guisantes. Aunque el año que viene peinará 60 años, Zapatero sigue paseándose por la vida pública con unos argumentos tardoadolescentes, que solo admiten dos conclusiones: o estamos ante la resurrección del «Cándido» de Voltaire, un iluso cegado por el optimismo y ajeno al mundo; o estamos ante un radical de fachada cordial, que propugna una agenda ideológica a la que antepone hasta la elemental unidad de su país.

Aunque Sánchez trabaja para desbancarlo (sobre todo en el frente de la mentira institucionalizada), Zapatero logró un extraño consenso: es considerado de manera unánime el… Ver Más

Cortesia de ABC

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here