El grito que no se escuchó

Las mediciones realizadas sobre la asistencia a las marchas y concentraciones del sábado 16 de noviembre aglutinaron una vez más a los venezolanos en su afán por arrebatarle la patria a los comunistas haciéndola libre de nuevo.

Se estima que las catorce ciudades inicialmente indicadas por ser estas las que aglutinan el mayor número de habitantes por región o capitales de estados lograron su cometido, llegando a concentrar casi 90% de lo esperado.

Un hecho destacable fue la poca presencia de funcionarios policiales y grupos represivos, lo cual apunta que la botija secreta para tales actuaciones está en bajos niveles de saldos o bien han desertado sus miembros, cansados ellos de pasar hambre y necesidad como la mayoría de los venezolanos.

La empresa Vengoechea & Associates afirma en su registro profesional sobre la fecha que tales bastiones armados se observaron en 30 puntos de 141 concentraciones, lo cual representa 26% de la geografía nacional.

Difícil la obtención de datos sobre detenciones en las calles y avenidas que conducían a los puntos de concentración o en el destino  final.

Por ello nos referiremos solo a Caracas, en donde fuentes policiales y resguardo ciudadano estiman entre 10 y 40 los detenidos.

En este punto cabe destacar que los regimientos dispuestos en este operativo especial estaban adiestrados para actuar dentro de un esquema de movilización hacia el Palacio de Miraflores por parte de la ciudadanía opositora dirigida por el diputado presidente encargado de la república, Juan Guaidó, y no contención con gases lacrimógenos, bastones y escudo.

Dicha estrategia estaba dirigida a reprimir con armas de múltiples impactos a la masa que se desplaza, apoyados por francotiradores estratégicamente ubicados al paso de la misma.

Vecinos capitalinos que no quisieron ser identificados aseguraron que vieron elementos desconocidos evaluando platabandas y la parte superior de las viviendas multifamiliares que habitan.

Sorpresivamente, Juan Guaidó convocó a los presentes a marchar hacia la Embajada de Bolivia para destacar la gesta reformista a favor de la democracia y contra el fraude electoral perpetrado por Evo Morales en el altiplano andino.

Contrario al grito esperado, con el anuncio de la agenda para esta semana Guaidó desanimó a la mayoría antagonista, quienes esperaban ansiosos el enérgico emplazamiento a redoblar el movimiento con destino al Palacio de Miraflores para  desalojar a Nicolás Maduro Moros, a quien acusan de usurpar la magistratura ejecutiva.

La planificación crítica de la semana se iniciará con la toma de  andenes y pasos este lunes 18, apoyo a los maestros en huelga el marte 19 y solidaridad activa con el personal de enfermería el miércoles 20.

El analista político y económico Tomás Socias López, antes de la cita del fin de semana, expresó que existe una tendencia interna en los grupos oficialistas para favorecer el cambio interno, lo cual podría  llevarse a cabo para 2020.

Los militares resienten lo mismo que el común de los ciudadanos, pues dentro de las víctimas reflejadas en el estudio del Observatorio Venezolano de Violencia en 2018, de 23.000 homicidios, 54 eran miembros activos de la FANB conforme Fundepro.

Socías López no vislumbra un alzamiento militar, posición que miembros de la FANB ven como factible que se produzca a pesar de la persecución que sufren los 15.000 oficiales activos de los componentes por parte de los mandos superiores.

Los consultados ven un vivo enfrentamiento cada vez mayor entre militares chavistas, maduristas e institucionalistas, por cuanto los primeros se sienten desplazados por los segundos, lo cual su solución pasaría por la sustitución de Maduros.

Los venezolanos cumplieron  en Venezuela y el exterior al llamado de Juan Guaidó de asistir a las vías este sábado, pero no podemos engañarnos; cansados de esperar libertad, comida, medicinas, trabajo, seguridad, educación, la familia en casa, prefieren morir hambrientos  luchando por sus valores y solo esperan quien les grite: ”Todos a Miraflores a exigir nuestros derechos”.

Eso es lo se escucha en los zaguanes de casa, edificios y corrillos, como también en marchas y concentraciones.

 

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