El emprendimiento es un sector que tiene gran importancia para la economía del país, por lo que hay que mirarlo con especial atención durante la reactivación. Principalmente porque es la opción que ven con mejores posibilidades las personas que no tienen empleo.

Esa es una de las ideas que se pudo escuchar en la presentacíón del Global Entrepreneurship Monitor Ecuador 2019-2020, realizada por la escuela de negocios de la Espol, la Espae.

Este reporte, también llamado GEM, se hace en América Latina y el Caribe. En el caso de ecuador se realizó encuestas a 2063 personas de entre 18 y 64 años con emprendimientos iniciales y ya consolidados.

Entre los datos presentados por la directora de GEM Ecuador, Virginia Lasio, están que el temor al fracaso es mucho menor que la intención de emprender, es decir, en ya pensar en crear negocios proximamente.

El TEA (Tasa de Emprendimiento Temprano) en Ecuador es de 36,2%, que a su vez se divide en 28,9 de TEA independiente -autoempleado solo dedicado a su negocio- y 7,3% de TEA patrocinada -asociación entre empleado y empledor-.

En cuanto a la demografía de los emprendedores, en Ecuador el 87 de cada 100 son mujeres. Algo relacionado a que las mujeres tienen menos empleos formales que los hombres.

El 39,2% tienen estudios secundarios o superiores, el 51,3% tienen menos de 35 años y el 38,4% vienen de hogares con ingresos mensuales entre $394 y $788.

El 65,9% de los emprendimientos se dan en áreas urbanas y el 34,1% en áreas rurales.

En cuanto al área en que se ubican los emprendimientos son: comercio mayorista y minorista (64,2%), manufactura y logística (11,1%), salud, educación servicios sociales y comunitarios (8,4% -es el que más creció el último año); agricultura, actividades extractivas, construcción (7,5%); finanzas, bienes raíces, servicios a negocios (5,7%); información y comunicación (2,4%); no clasificacos (0,7%).

El mayor factor para el emprendimiento es la escasez de empleo (82,7%), hacer la diferencia (52,7%), acumular riqueza (36,5%) y tradición familiar (35,7%). Los emprendimientos por necesidad representan el 32,30%.

Impacto de la pandemia

Sin embargo, todas estas cifras también se han visto afectadas por la pandemia, en la que han crecido los negocios informales.

De una encuesta realizada en junio se sabe que de 150 emprendedores consultados 37 habían cerrado sus negocios en los primeros meses de la pandemia.

Además muchos habían implementado algunos cambios por la pandemia, por ejemplo, aumentar los esfuerzos en marketing, ofrecer nuevos productos y servicios, hacer ventas online y aplicar teletrabajo.

Entre las políticas que han ayudado a las que no han cerrado estaban crédito productivo en condiciones favorables, exenciones tributarias, aplazamiento de impuestos.

El 30% de las firmas indicaron que si la situación empeora y se extieden fuertes restricciones de movilidad podrían sobrevivir hasta 3 meses.

Sin embargo, el espírito emprendedor y las trasferencias de tecnología de universidad y sectores privados son fortalezas que están ayudándolos a enfrentar la reducción de facturación.

La crisis actual también puede ser una oportunidad para el desarrollo de nuevos servicios digitales, aunque esto también crea dificultades a sectores que no pueden dar su servicio de esta manera.

¿Qué pueden hacer el Estado y la sociedad?

Tomando en cuenta que se prevé que el año termine con una contracción de la economía entre 7% y 10%, medidas públicas bien orientadas pueden ayudar a que este sector juegue un rol importante para que sea un factor de recuperación. Especialmente porque lo más probable es que aparezcan más emprendimiento por necesidad.

De acuerdo con los panelistas que presentaron el informe, una política de apoyo financiero para pequeños negocios es indispensable, así como crear los mecanismos para que los trámite se agilicen.

Bianca Dáger, gerente de la Empresa Pública Municipal para la Gestión de la Innovación y Competitividad de Guayaquil (Épico), puso como ejemplo que los trámites se hagan directamente online.

Ella agrega que el 65% de las personas ven al emprendimiento como la fuente más cercana que pueden tener de ingresos si pierden el empleo. Asimismo ve en el comercio electrónico una gran oportunidad, pues previo a la pandemia representaba 80 millones de dólares a la semana y ahora 500 millones de dólares a la semana. Por lo que terminaría el año siendo el 2% del PIB.

Dáger cree que para enfrentar el momento se necesita el trabajo de emprendedores, empresas y autoridades, para así favorecer al ecosistema emprendedor.

En tanto, Silvia Torres Carbonell, especialista argentina en emprendimiento y directora del Centro de Entrepreneurship, apuntó que la situación actual podría definirse en tres cosas: peligro, desafío y oportunidad.

Esto, porque lo primero que se debe buscar es que los negocios sobrevivan, para luego buscar la manera en que pueden generar ingresos cada vez mayores viendo las oportunidades que hay en el mercado local.

También menciona que desde el Estado se debe tener claro que ayudar a sostener a las empresas y emprendedores va a ayudar a reconstruir la economía y evitar que empeore y haya más gente desempleada. Una forma de hacerlo es disminuir las trabas para su creación y desarrollo. No seguir viendo al empresario como villano porque eso siempre es un error.

Otro punto que marca es favorecer las inversiones extranjeras porque normalmente una de las formas en que un Estado podría ayudar es con paquetes de ayuda para preservar los empleos usando ahorros, pero en el caso de Ecuador y Argentina sus gobiernos no tienen esa oportunidad.

En este punto Dager también menciona que los inversionistas extranjeros cuando invierten lo que hacen es ingresar el dinero y luego sacarlo cuando tiene ganancias, algo que es difícil en el país.

También se podría analizar que limitantes hay en el comercio electrónico para trabajar en ellas.

Otro punto es facilitar los cierres y reconversiones de los negocios para estar siempre operando.

En la charla también se recordó que la Ley de Emprendimiento, aprobada en febrero 2020 es un buen paso, pero aún no tiene una adecuada implementación, puesto que a pesar de que se tenía un plazo máximo de 90 días para la emisión del reglamento, este aún no se ha expedido.

Otro tipo de ayuda podría ser identificar políticas de apoyo a los emprendedores nuevos, quienes han iniciado porque perdieron su trabajo durante la pandemia, que vayan más allá del financiamiento de su negocio. Es decir, dando facilidad en las hipotecas, refinanciamiento de deudas, etc. (I)



Cortesia de El Universo

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