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esposa exdirector de Interpol critica a China

LYON, Francia () — En China disfrutaba de los privilegios derivados de estar casada con un miembro de alto rango de la élite gobernante. Su esposo era un destacado funcionario policial en el aparato de seguridad que mantiene al Partido Comunista en el poder, tan fiable para Beijing que lo enviaron a Francia para asumir un prestigioso cargo en la Interpol.

Pero Meng Hongwei, expresidente de Interpol, está ahora desaparecido en el vasto sistema penitenciario chino, purgado en una sorprendente caída en desgracia. Y su esposa, Grace Meng, que está sola con sus gemelos en Francia, es una refugiada política con protección de las autoridades francesas las 24 horas del día tras lo que sospecha que fue un intento de agentes chinos por secuestrarlos.

Pasó de ser una más en el sistema a alguien que lo ve desde fuera y dice estar horrorizada con el resultado.

Tanto es así que dejó atrás su anonimato, lo que puede acarrearle un riesgo adicional a su familia, para hablar en contra del autoritario gobierno de China en el que su esposo — que llegó a ser viceministro de Seguridad Pública — sirvió antes desaparecer en 2018. Más tarde fue juzgado y encarcelado.

“El monstruo” es como Meng se refiere al gobierno para el que trabajo. “Porque se come a sus hijos”, agregó.

En una entrevista exclusiva con The Associated Press, Meng decidió mostrar su rostro por primera vez y accedió a ser fotografiada y grabada sin la iluminación oscura y los ángulos de cámara en los que había insistido antes, para poder hablar abiertamente y en detalle sobre su esposo, ella misma y el cataclismo que los separó.

“Tengo la responsabilidad de mostrar mi rostro, de contarle al mundo lo ocurrido”, dijo a la . “Durante los tres últimos años, aprendí — igual que ahora sabemos cómo vivir con el COVID — a vivir con el monstruo, la autoridad”.

Entre todos los críticos internacionales de China — muchos de los cuales se están movilizando en contra de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing en 2022 — Meng ofrece la perspectiva única de una persona que estaba en el interior, atravesó el espejo y emergió con puntos de vista distintos. Tan profundo es el cambio que ha dejado de utilizar su nombre chino, Gao Ge. Dice que se siente más cómoda con el que ha elegido, Grace, y el apellido de su esposo, Meng.

Sobre Meng, su paradero y estado de salud en prisión a punto de cumplir 68 años, no sabe nada. Su última comunicación fue a través de dos mensajes de texto que él le envió el 25 de septiembre de 2018, durante un viaje de trabajo a Beijing. El primero decía “espera mi llamada”. Cuatro minutos más tarde le envió un emoji de un cuchillo de cocina, en una aparente advertencia de peligro. Ella cree que posiblemente los envió desde su oficina en el Ministerio de Seguridad Pública.

Desde entonces afirma no haber tenido contacto con él y las múltiples cartas enviadas por sus abogados a las autoridades chinas no han obtenido respuesta. Duda incluso de que esté vivo.

“Esto me entristece hasta un punto en el que ya no puedo estar más triste”, dijo. “Por supuesto, es igual de cruel con mis hijos”.

La información oficial sobre el paradero de Meng se da a cuentagotas. En un comunicado en octubre de 2018, momentos después de que Grace Meng se reuniese por primera vez con reporteros en Lyon, Francia, para alertar sobre su desaparición, las autoridades chinas anunciaron que estaba siendo investigado por violaciones legales no especificadas. Esto lo situaba como el último oficial chino de alto rango en ser víctima de una purga del partido.

La Interpol anunció la renuncia de Meng como presidente con efecto inmediato. Esto sigue enojando a su esposa, quien dice que el organismo policial internacional, con sede en Francia, “no ha sido de ninguna ayuda”. Alega que al no adoptar una posición más firme, la agencia ha alentado el comportamiento autoritario de Beijing.

“¿Puede alguien que ha desaparecido por la fuerza escribir una carta de renuncia por voluntad propia?”, preguntó. “¿Puede una organización policial hacer la vista gorda ante un delito típico como como este?”.

En 2019, China anunció que Meng había sido despojado de su membresía en el Partido Comunista. Según las autoridades, abusó de su poder para satisfacer el “estilo de vida extravagante” de su familia y permitió que su esposa emplease su autoridad en beneficio propio. En enero de 2020 se dijo que había sido condenado a 13 años y seis meses de cárcel por haber aceptado más de dos millones de dólares en soborno. El tribunal dijo que se declaró culpable y mostró arrepentimiento.

Su esposa mantiene que las acusaciones fueron fabricadas y que fue purgado por haber utilizado su nuevo cargo para presionar por el cambio.

“Es un caso falso. Es un ejemplo de un desacuerdo político convertido en un asunto criminal”, afirmó. “El alcance de la corrupción en China hoy en día es extremadamente serio. Está por todas partes. Pero hay dos opiniones distintas sobre cómo solucionar la corrupción. Una es el método empleado ahora. La otra es avanzar hacia una democracia constitucional, para solucionar el problema de raíz”.

Apnews

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