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Arabia Saudí niega rol de saboteador en la cumbre de Glasgow

GLASGOW, Escocia () — Con la más tensa de las sonrisas en su rostro y la tela de su túnica tradicional ondeando en torno a él a medida que avanza por el pasillo de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el ministro de Energía de Arabia Saudí expresa su sorpresa ante las repetidas quejas de que el mayor productor de petróleo del mundo está trabajando entre bastidores para sabotear las negociaciones.

“Lo que han estado escuchando es una acusación falsa, y una trampa y una mentira”, dijo el príncipe Abdulaziz bin Salman al Saud esta semana en la COP26 en Glasgow, Escocia. Respondía así a los periodistas que presionaban por una respuesta a las afirmaciones de que los negociadores saudíes han estado trabajando para bloquear las medidas climáticas que amenazarían la demanda de petróleo.

“Hemos estado trabajando bien” con el jefe de la cumbre del clima y otros, apuntó el príncipe Abdulaziz.

Los negociadores de unos 200 países se acercan al plazo límite del fin de semana para hallar un consenso sobre los próximos pasos a seguir para reducir las emisiones de combustibles fósiles y combatir el cambio climático.

La participación de Arabia Saudí en la COP26 puede parecer incongruente en sí misma: es un reino que se ha enriquecido y ganó poder debido al petróleo que está en el centro de unas negociaciones cuyo objetivo es reducir su consumo, así como el de otros combustibles fósiles. Aunque se han comprometido a unirse a los esfuerzos de reducción de emisiones en el país, los líderes saudíes han dejado claro que tienen intención de bombear y vender su petróleo y su gas mientras haya demanda.

La delegación saudí en Glasgow ha presentado propuestas que van desde un llamado para abandonar las negociaciones — que suelen alargarse hasta la madrugada — a las 18:00 horas cada tarde, a lo que los veteranos en estas cumbres califican de complejos esfuerzos para enfrentar a facciones de países entre sí con el objetivo de bloquear un acuerdo sobre medidas estrictas para alejar al planeta del carbón, el gas y el petróleo.

Esta es la “propuesta saudí, por cierto. Dicen que no trabajemos por las noches y que aceptemos que esto no va a ser ambicioso” en lo relativo a recortes rápidos en la contaminación por combustibles fósiles que está devastando el clima, señaló Jennifer Tollmann, analista de E3G, un centro de estudios europeo sobre clima.

Y luego, “si otros países quieren estar de acuerdo con los saudíes, pueden culpar a Arabia Saudí”, agregó.

Durante mucho tiempo, Riad ha sido acusado de sabotear las conversaciones sobre el clima, y este año es, por el momento, el principal señalado tanto los negociaciones, que hablan en privado, como por los observadores, que lo hacen en público. Rusia y Australia están del lado saudí en la COP26 como países que ven su futuro como dependiente del carbón, el gas natural o el petróleo, y trabajan para que de Glasgow salga un acuerdo que lo ponga en peligro.

A pesar de los esfuerzos para diversificar su economía, el petróleo supone más de la mitad de los ingresos de Arabia Saudí y mantiene al reino y a su familia real a flote y estables. Cerca de la mitad de los empleados saudíes trabajan en el sector público y sus salarios se pagan en gran medida gracias al crudo.

Y después está China, cuya dependencia del carbón la convierte en la mayor contaminante del mundo. Alega que no puede cambiar a energías más limpias tan rápido como Occidente dice que debe hacerlo, aunque Washington y Beijing se comprometieron juntos a acelerar sus esfuerzos para reducir emisiones.

Un asunto central en la COP26 es que tanto los científicos como la ONU dicen que el planeta tiene menos de una década para reducir las emisiones derivadas de combustibles fósiles y de la agricultura casi a la mitad para evitar los escenarios más catastróficos del calentamiento.

No sorprende que las naciones insulares que desaparecerían si el nivel del mar sube de acuerdo con la peor predicción sean el bloque que más presiona para que la cumbre de Glasgow termine con el acuerdo más estricto.

Por su parte, los activistas por el clima acusan a Estados Unidos y a la Unión Europea de no respaldar las demandas de estos países, aunque ambos suelen esperar hasta los últimos días de estas cumbres para adoptar posiciones firmes en los puntos a debate.

Estados Unidos, que históricamente es el país más contaminante y es un importante productor de petróleo y gas, recibe también críticas por derecho propio. La Red de Acción por el Clima deshonró al gobierno de Joe Biden con el premio “Fósil del día” al presidente por llegar a Glasgow la semana pasada con un ambicioso discurso sobre clima, pero no unirse a la promesa de acabar con la dependencia del país del carbón o controlar su producción de petróleo.

Jennifer Morgan, directora ejecutiva del grupo ambientalista Greenpeace, apuntó que los demás gobiernos deben “aislar a la delegación saudí” si quieren que la conferencia del clima tenga éxito.

Arabia Saudí se unió a la fiebre de compromisos climático gubernamentales antes de la COP26. El príncipe heredero, Mohammed bin Salman, anunció en vísperas de la cumbre que el reino alcanzaría la neutralidad en emisiones de dióxido de carbono para 2060.

Pero los líderes saudíes han prometido durante años que bombearán hasta la última molécula de petróleo del reino antes de que se acabe la demanda mundial, un objetivo que frustraría un rápido cambio global a energías más limpias.

“Vacío y cínico”, dijo Alden Meyer, colaborador del grupo de investigación climática E3G, acerca del papel de Riad en la COP26.

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Los periodistas de The Associated Press Frank Jordans y Annirudha Ghosal contribuyeron a este despacho.

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