Cara y cruz. Las desigualdades que se han evidenciado entre la población de EE.UU. en la pandemia del coronavirus van a continuar ante un segundo rebrote, pero esta vez a la inversa. Así se ha demostrado en la ciudad de Nueva York, donde los sectores más castigados pertenecientes a la clase trabajadora o a la más pobre, buena parte de la cual ha sufrido la infección o ha estado más expuesta a ella, van a resulta favorecidos ante los nuevos contagios. Así lo ha publicado el New York Times.

Esto obedece a que han generado anticuerpos en unos porcentajes de entre el 68% y más del 56%, según las analíticas efectuadas por dos laboratorios en la barriadas de Corona y Jackson Heights, situadas en el distrito de Queens, mientras que en el de Brooklyn es del 13%. Por ello, los expertos dicen que algunas zonas parece estar cerca de la ansiada «inmunidad colectiva o de rebaño».

De este modo, los residentes de barrios pobres habitados en su mayoría por población negra y latina, con falta de ingresos, mala alimentación, problemas de salud y precaria atención médica, que han provocado que sufrieron más contagios en el pico de la pandemia, que los habitantes en otras zonas, integradas en su mayoría por población blanca, van a resultar beneficiados ante la segunda oleada que se espera, al estar, supuestamente, más protegidos ahora.

La desventaja se convierte en ventaja. «Algunas comunidades podrían tener inmunidad colectiva». Así lo indicó al citado diario el Dr. Daniel Frogel, vicepresidente senior de operaciones en CityMD, que desempeña un papel clave en el programa de pruebas de la ciudad.

La media de la ciudad: 26%

Las pruebas se realizaron entre finales de abril y finales de junio. Hasta el 26 de esas mes, CityMD había realizado cerca de 314.000 pruebas de anticuerpos en Nueva York. El resultado global en toda la ciudad fue de un el 26% de positivos.

Por ello, el doctor Frogel recalcó que los resultados de las analíticas en Jackson Heights (56%) y Corona (68%) parecían «salirese de las estadísticas
».

Si bien no se atreve a afirmar con rotundidad que esos vecindarios estarían protegidos contra un nuevo brote, varios epidemiólogos dijeron que es probable que los diferentes niveles de prevalencia de anticuerpos en la ciudad desempeñen un papel clave en lo que sucederá a continuación, suponiendo una protección sig

nificativa contra futuras infecciones. Así lo aseguraron Ted Long, director ejecutivo del programa de rastreo de contactos de la ciudad y Kitaw Demissie, epidemióloga y decana de la Escuela de Salud Pública del Centro Médico SUNY Downstate en Brooklyn. «En el futuro, la tasa de infección debería ser realmente más baja en las comunidades minoritarias», concluyó.

Cortesia de ABC

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