Libia, de 30 años, llegó este lunes a la morgue para retirar los cuerpos de sus tres hijas, quienes murieron a manos de su padre, la madrugada del domingo.

La madre trabajaba cuando su esposo, Danny Centeno, de 37 años, cometió el triple asesinato y luego se colgó de una viga de la cocina en la casa, ubicada en la isla Trinitaria.

Los cuatro cuerpos fueron descubiertos cerca de las 09:00 del domingo por familiares.

Libia se había separado del padre de sus hijas hace casi 10 meses, según indicó, porque era maltratada y porque una noche casi la mata.

“Era muy celoso, me hizo lo mismo que hizo con mis hijas, me estaba ahorcando frente a ellas. Yo trabajo y si llegaba muy temprano me reclamaba, si llegaba tarde también me reclamaba y me insultaba”, contó la mujer, que aclaró que ella nunca abandonó a sus niñas. Se fue a vivir a la casa de su madre, a dos cuadras de la casa donde vivía con su esposo y sus tres hijas de 14, 9 y 5 años.

Las bebés también dormían conmigo, la noche anterior pasaron conmigo, pero esa madrugada (domingo) yo trabajé”, explicó la madre que laboraba desde hace un año en una empacadora de frutas junto con su suegra.
Ella reveló que a la medianoche, mientras trabajaba, recibió un mensaje de Danny.

“Llama a tus hijas”, decía el mensaje. “Cuando lo llamé le pregunté cómo así estaba en casa, si él me había dicho que también le tocaba trabajar esa noche ( trabajaba en el puerto). Me respondió que no fue al trabajo y que mis hijas ya estaban dormidas, pero lo noté nervioso y le pregunté qué le pasaba”, contó la madre de las menores fallecidas, quienes fueron halladas en una cama, arropadas hasta el pecho y con moretones en el cuello.

“Él solo me respondió, ‘Ya, nada, solo mira el mensaje que le dejé a tu hermana’. Creo que ya había matado a mis hijas”, manifestó la mujer que asegura que después de la corta conversación ya no pudo concentrase en el trabajo.

Al llegar su casa, cerca de las 08:30, Libia se encontró con su hermana Norma, quien alarmada le mostró el mensaje que acababa de leer: “Apenas llegue Libia dile que vaya a recoger los cuerpos de las bebés en la casa, dejé las llaves en la casa de mi mamá”.

Libia y Norma corrieron a la vivienda y tocaron la puerta, pero no hubo respuesta. Fueron donde la mamá de Danny, a una cuadra, tomaron la llave y lograron entrar a la casa.

Los vecinos contaron que la madre de las niñas casi se desmaya ante la escena.

“Era para volverse loco, no quisiera estar en la piel de esa mujer”, comentó una vecina que vio todo desde la puerta de su vivienda.

“La gente ni lo podía creer. Parecía un buen padre, pasaba con sus hijas de la mano. Papá y mamá trabajaban, pero solo la cuchara sabe el mal de la olla”, sostuvo otra moradora, quien aseguró que jamás escuchó ruidos o algún pedido de auxilio.

Por esta razón, este lunes la Policía esperaba el informe de la autopsia de las menores. El teniente coronel Francisco Hernández comentó que una de las niñas tenía hemorragia nasal y bucal, por lo que se presume que pudieron ser envenenadas y por eso no se defendieron.

Reyna Gorotiza, la madre de Danny, este lunes colocó una vela junto a los retratos de su hijo y de sus tres nietas. La mujer no podía entender qué pasó, dijo que si hijo y su nuera eran muy discretos y que jamás compartieron ni siquiera la razón de la separación.

Tanto la madre de Danny como Libia coinciden en que el hombre fue siempre un padre preocupado, no tenía vicios y que trabajaba para que a sus hijas no les faltara nada.

Libia relata con tristeza que muchas veces le pidió a su esposo que busque ayuda psicológica, que esa era la condición para regresar. Contó que hace un año habían perdido un bebé cuando tenía ocho meses de embarazo y que eso los afectó, pero que ella sí acudió al psicólogo. “Él se negaba, todo tenía que ser a su manera”. (I)



Cortesia de El Universo

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