Amanecer con la terrible noticia de que Broadway no va a abrir hasta (tal vez) enero del próximo año es como un golpe en el estómago para quienes amamos el teatro, porque aunque no podamos estar en Nueva York, sabemos que ellos marcan la pauta en muchos sentidos.

Y aunque aquí no hay fechas oficiales todavía, al menos el teatro de gran formato seguramente se verá en la misma situación. Simplemente no es posible salir adelante con un 30 por ciento máximo de aforo en una función, no hay productor que no lo sepa.

Además, aquí en México los teatros ya habían cerrado cuando el gobierno aún no había dado la instrucción oficial de hacerlo, a principios de esta pandemia.

Fue hasta tragicómico cuando se les dio la orden de que lo hicieran, porque, como me dijo un gran amigo y enorme productor: “Estos mandándonos la orden sin saber que, simplemente por una clara conciencia social, ya lo habíamos hecho desde hace semanas”. Increíble, francamente.

Son momentos terriblemente difíciles para la gente de teatro en el mundo entero, la cantidad de fuentes de trabajo que hay ahí es enorme y por más que se quiera, queda claro que aunque “el semáforo” lo permita, la reapertura será complicada.

Tengo pesadillas de pensar que los teatros siguen cerrados, pero sabiendo que tenemos a la gente más apasionada y aguerrida del mundo en ello, sé que dentro de lo posible siguen los planes para los musicales que ya fueron anunciados. Me queda muy claro que, como dice Thomas Schumacher, director de Disney Theatrical y de Broadway League, “cuando podamos volver, la experiencia comunal del teatro será más importante que nunca”. 

Twitter:@susana.moscatel



Cortesia Milenio

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