De manera virtual arrancan este miércoles, 1 de julio, las clases oficiales para todas las facultades y carreras de la Universidad de Guayaquil, la que tradicionalmente ha tenido la mayor población estudiantil del país.

Las matrículas ordinarias estarán abiertas hasta las 23:59 de este martes. Y desde mañana hasta este 15 de julio serán las matrículas extraordinarias, mientras que las especiales serán desde el 16 al 20 de julio.
El requisito indispensable para este año lectivo (por la actual pandemia del coronavirus) es la conexión a internet para recibir clases.

Pero no todos podrán hacerlo porque no cuentan con aquello o con los insumos tecnológicos necesarios como un teléfono celular inteligente o una computadora. Por eso unos optaron por no matricularse en este año.

«No me alcanza (el dinero) para pagar un plan más alto de internet, así que no estudiaré en este año, adicional que no sé sabe qué va a pasar con esta situación del COVID-19. Me dedicaré a trabajar», cuenta María L., de Enfermería.

Otros alumnos, en cambio, tuvieron que gastar en comprar de equipos como tablets, laptops, computadoras de escritorio o amplificadores de wifi.

«Las clases virtuales son selectivas, a muchos de mis compañeros que son de zonas rurales se les dificulta la modalidad online e incluso de las zonas urbanas, yo tuve que comprar un amplificador de wifi ($30) para estudiar en mi cuarto, ya que mis hermanas estudian y mi papá realiza teletrabajo», dice otra alumna, quien hasta ayer aún no recibía el usuario y la clave para entrar al campus virtual.

Antonio Maingón Andrade, presidente del Movimiento Social Estudiantil en la Facultad de Comunicación Social (Facso), cuenta que uno de los problemas que repercutirá en la enseñanza a los alumnos es la supuesta falta de capacitación de docentes que asumieron, «sin tener el conocimiento de las asignaturas», clases que daban profesores de contrato ocasional que fueron desvinculados la semana pasada.

«Vamos a tener profesores que no están totalmente capacitados en estas asignaturas (las que les habrían dado la semana pasada) y es como un experimento, ver qué sale. Entonces ahí tenemos un primer inconveniente», dice.

Otro inconveniente, agrega este estudiante, es que no todos los profesores dominan las plataformas virtuales en las que van a trabajar como Zoom y Teams (de Microsoft).

«El problema para nosotros (es que) no se abrieron todos los paralelos de cada semestre como se había hecho (en años anteriores). Soy un alumno del cuarto semestre de la carrera de Comunicación y durante todo este tiempo de estudios, siempre en la jornada nocturna hubo dos paralelos. Ahora se abrió solo uno, con una capacidad de 40 estudiantes para ese curso. Muchos de mis compañeros se han quedado por fuera, sin poder matricularse (en ese horario en el que pueden estudiar), y (estamos) hablando de personas que sí tienen la capacidad de poder estudiar de forma virtual, porque tienen un equipo que le brinda la facilidad y tienen el internet para hacerlo», sostiene Maingón. (I)



Cortesia de El Universo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here