Durante más de tres décadas, Carlos Chimal ha logrado combinar dos de sus pasiones más importantes: la creación literaria y la divulgación científica; incluso, no sabe en realidad cuál prevalece en su vida profesional, ni cotidiana, pero sí que su interés está en lograr que ambas se fundan en una propuesta que permita el acercamiento a la ciencia con una perspectiva literaria. O viceversa.

“Soy admirador de Graham Greene y él decía que había que ser un optimista irredento, porque siempre debes esperar a que la humanidad reflexione y deje de hacerse el loco. Siempre habrá una gente ingenua, pero la mayoría de las personas entiende y lo estamos viendo ahora: a nadie se le ocurre pensar que rezando vas a contener un virus, es la ciencia y la poesía, la literatura, que nos acompaña en momentos de encierro: estoy convencido de que la ciencia y la poesía son los dos principales instrumentos de navegación que nos pueden salvar del caos como especie”.

IMAGINACIÓN Y DATOS DUROS

Y cuando el escritor y divulgador de la ciencia habla de poesía, su apuesta es referirse a todo lo vinculado con la palabra, como se refleja en su más reciente libro Nuevas ventanas al cosmos (LoqueLeo Santillana, 2020), en donde, a manera de diario, ofrece una narrativa de lo que han sido todos estos años de acercamiento a la ciencia, en especial a una disciplina que permite combinar la imaginación con los datos duros, reconoce el escritor.

“Gané la beca de Bellas Artes a los 19 años de edad y recuerdo que desde ese momento se hablaba del cruce que hacía de estos temas entre la ciencia, la literatura y el deporte, ejes narrativos que siempre me han acompañado. Tito Monterroso me impulsó mucho, me pedía que siguiera por este camino y así lo hice”.

De esa manera, en 1993, gracias a una beca del Consejo Británico, pudo estar en la Universidad de Cambridge como escritor científico, y tener contacto con personalidades de la ciencia, como Stephen Hawking, en ese tiempo un personaje ya reconocido en el ámbito científico, pero no con la fama que alcanzó después, quien llegó a escribirle una carta sobre la importancia de la astrofísica:

Nos permite “enfrentar el caos de la realidad cotidiana, apreciar la belleza intrínseca de los fenómenos naturales, resolver problemas prácticos para la supervivencia de las sociedades”, lo que ha sido una senda que Carlos Chimal ha seguido a lo largo de su vida creativa, a seguir “el camino de las estrellas”.

Periodismo científico o crónica literaria con tema científico. Entre ambas está la definición que hace Carlos Chimal de Nuevas ventanas al cosmos, un libro que pretende convertirse en un homenaje a quienes han dedicado su vida a mirar las estrellas, los serenos del cosmos, como los define el escritor.

Y ADEMÁS

METÁFORAS, REFLEXIONES O NARRACIONES

Alguna vez, el poeta, ensayista y crítico Evodio Escalante comentó que tras décadas de trabajo en la ciencia y en las letras, el trabajo de Carlos Chimal es gran literatura. No tiene que convencer a nadie que se trata de literatura aun cuando escriba sobre asuntos científicos: el lector se da cuenta de que las metáforas, las reflexiones o las narraciones te llevan a algo profundo.



Cortesia Milenio