China: la celebración que en un día vendió más que la mitad de las exportaciones argentinas


El 90% de las ventas por el Día del Soltero fueron por Internet Crédito: Archivo

Desde hace unos años, el 11 de noviembre (1 1 1 1, todos solos)
se celebra el Día del Soltero en China. En esta sociedad donde los millenials no tienen hermanos y los universitarios de la clase media más grande del mundo, como sus colegas del mundo desarrollado, se focalizan en sus carreras con poca vocación por casarse y tener hijos. De ellos surgió esta celebración divertida.

Hoy es el evento comercial más importante en el mundo, el que más vende a partir de la difusión que le dio Alibaba. Las ventas de regalos en 2017 fueron por 25.000 millones de dólares, en 2018 de US$30.000 millones y este año, batiendo todos los récords, se llegó a los US$38.000 millones. Las celebraciones en EE.UU., como Cyber Monday o Black Friday están en torno de los US$7 mil millones.

Es importante observar que de ninguna manera la relativa desaceleración de la economía china no se trasladó a esta celebración. El 90 % de las ventas fue por Internet y el 90% de ellas por Alibaba, que ayer vendió más que la mitad de todas las exportaciones de la Argentina durante el año pasado.

En la primera hora del evento ya se habían vendido 7 mil millones de dólares, debido a los pedidos acumulados en las últimas semanas. Es muy importante tener presente que las compras no se realizan con tarjetas de crédito, sino en forma electrónica por Alipay, de Alibaba.

La evolución del crecimiento es muy llamativa, ya que en 2009 participaron muy pocas empresas, unas 27, con algunos descuentos de envío gratuito. Este año hay 200.000 marcas de 78 países en las distintas plataformas de ofertas. La relevancia que le da Alibaba es tan grande que organiza grandes shows en Shanghái, este año con la estrella Taylor Swift.

En esta fiesta aparecen algunos rasgos del mundo moderno, productos caros comprados por web, pagados con dinero electrónico, provenientes de todo el mundo para satisfacer los deseos hedonistas de jóvenes con capacidad económica y pocas ganas de repetir los patrones culturales de sus antecesores.

El autor es director del Programa de Bioeconomía de la Fauba

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