El Congreso Nacional de Pueblo de China ha aprobado la polémica ley de seguridad nacional para Hong Kong. La medida, que contempla severos castigos para los delitos de secesión, subversión, terrorismo e injerencia extranjera, es vista por muchos como un recurso de Pekín para acallar a los críticos de esta región semiautónoma.

En concreto, según ha trasladado el diario ‘South China Morning Post’, los 162 miembros del Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo han votado a favor de la legislación unos 15 minutos más tarde del comienzo de la sesión.

Se espera que el texto completo del proyecto de ley se publique por la noche, según ha avanzado la cadena de televisión pública RTHK, aunque sí se conoce que la pena máxima para los delitos mencionados es la cadena perpetua.

La aprobación de la ley llega después de que el Politburó del Partido Comunista chino comenzara el domingo sus tres últimos días de reunión en referencia a la legislación, que incluye el establecimiento en el territorio de una «comisión para la defensa de la seguridad nacional» que se encargará de perseguir todas las actividades irregulares comprendidas en esta nueva y polémica normativa.

Los disidentes hongkoneses, que desde el año pasado han emprendido protestas multitudinarias por lo que consideran como una injerencia de Pekín en la independencia parcial de la que disfrutan como parte de las condiciones de devolución pactadas por Reino Unido con China, temen quedar jurídicamente indefensos si se les aplican estos cargos.

 Sanciones de EEUU

El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Robert O’Brien, avisó hace un mes de que la Casa Blanca podría imponer sanciones a China si finalmente acaba imponiendo la llamada ley de seguridad sobre el territorio de Hong Kong, una medida criticada por la oposición a través de fuertes protestas por entenderla como un ataque a la independencia parcial de la que disfruta el territorio.

El asesor norteamericano indicó que la imposición de esta ley, destinada a castigar actos de sedición o disidencia, o motivados por la injerencia extranjera incapacitaría al Departamento de Estado de EEUU para certificar la independencia de Hong Kong.

Esta incertidumbre, según O’Brien, «conlleva implicaciones legales según la ley estadounidense», en particular en el ámbito de las relaciones económicas, con lo que China podría incurrir en comportamientos motivo de sanción.

«Me cuesta ver cómo Hong Kong puede seguir siendo el centro financiero asiático en el que se ha convertido si al final China toma el control. A mí me parece un gran error por parte de Pekín. La comunidad financiera no se quedaría en ese lugar», ha indicado en una entrevista a CBS.

«China depende del capital del resto del mundo», dijo O’Brien. «Si pierden el acceso a ello, a través de Hong Kong, el golpe que se llevarían (el presidente del país) Xi Jinping y el Partido Comunista chino sería tremendo», ha agregado.

Al menos 180 personas han resultado detenidas a lo largo de las protestas de este domingo en Hong Kong contra la nueva ley de seguridad impuesta desde China que han derivado en una carga policial en varios puntos de la ciudad, especialmente en la zona de Causeway Bay.

La Policía ha informado de numerosos daños materiales y de al menos dos heridos, ambos transeúntes, que fueron atacados cuando intentaban despejar los bloqueos efectuados por los manifestantes. También se tiene constancia de cuatro agentes heridos después de que los manifestantes les arrojaran ladrillos y otros objetos, informa el ‘South China Morning Post’.

Todavía se desconoce el balance de heridos que los activistas de oposición suelen dar tras estos enfrentamientos.

La ley de seguridad es una normativa presentada por las autoridades de Pekín y destinada a perseguir cualquier actividad vinculada a la sedición, la secesión o el terrorismo, que veta también cualquier intento de «injerencia extranjera» en la antigua colonia británica, de acuerdo con el texto inicial.

A pesar de que la máxima responsable local del territorio, la jefa del Ejecutivo Carrie Lam, ha prometido que esta ley no atentará contra la independencia parcial de la que disfruta Hong Kong, los opositores la han entendido como un nuevo acto de sumisión a las autoridades centrales tras la frustrada ley de extradición que el año pasado generó las marchas más multitudinarias vistas en la historia reciente del territorio.



Cortesia de Okdiario

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