Hernán Hochschild, director ejecutivo de Tenemos que hablar de Chile: “La ciudadanía espera cambiar la forma en que opera la política” – Noticias Chile

Hernán Hochschild tiene 36 años, es ingeniero civil con un máster en Filosofía, y fue director de Elige Educar. Hoy, jinetea el proyecto que encabezan la Universidad Católica y de Chile denominado Tenemos que hablar de Chile, que busca establecer diálogos entre personas que -lo más probable- jamás hubieran conversado entre sí. Tender puentes.

Hasta ahora, la iniciativa, que surgió en medio de la pandemia, ha reunido a cerca de 10 mil personas en más de 300 comunas. Su fin es recolectar visiones que puedan aportar en la hoja de ruta de Chile del suturo.

Desde ese prisma, Hochschild es crítico de la forma en que se hace política hoy en día, pero ve el proceso constituyente como una forma de avanzar hacia un Chile mejor a través del diálogo.

Proveniente de una familia de buena situación económica dedicada a la minería -su papá, Hernán Hochschild Alessandri, fue presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) entre 1997 y 2004-, optó por un camino distinto. Además de dedicarse a la educación, también fundó Kyklos, una empresa B, y en los últimos años se ha dedicado a trabajar en temas de medio ambiente y emprendimiento.

¿Es el triunfo del Apruebo una mejor alternativa para construir la hoja de ruta del Chile del futuro?

Sí. La experiencia que hemos tenido y hemos recogido a la fecha es que, efectivamente, el proceso que viene ahora se conecta en varias dimensiones con las urgencias, necesidades y conversaciones que estamos escuchando en Tenemos que Hablar de Chile. Estamos en un estado de crisis social, económica, sanitaria, medioambiental y hay un llamado muy fuerte a entender el nivel de urgencia que está detrás de este Apruebo.

Desde su punto de vista, ¿qué es lo más importante de este proceso constituyente y cuáles cree que son los temas fundamentales para tratar en la discusión?

Una de las cosas que se escucha con mucha fuerza es la necesidad de cambiar como funciona la política, cómo es capaz de responder las urgencias que ha tenido la ciudadanía. Yo diría que el proceso que vamos a vivir, por una parte, es un proceso pedagógico no hacia la ciudadanía, sino que sobre todo al mundo político. Lo que está diciendo la ciudadanía al mundo político es que se necesitan cambios importantes, pero también hay que cambiar la forma en la que opera la política.

¿Cómo se puede cambiar eso?

Hoy día la política es que “el que piensa distinto es mi enemigo”, y que todo se trata de la hegemonía de mis ideas frente a las tuyas. Lo que hemos encontrado nosotros es que la ciudadanía valora mucho la democracia y la entiende como un proceso de convivir entre tus ideas y las mías, y con esto tus ideas también pueden operar junto a las mías y podemos dar respuestas en conjunto sobre todo en la medida que hacemos parte de esa diversidad.

Sin embargo, hoy se ve polarización en la elite política. ¿Se puede dar el diálogo de Tenemos que hablar de Chile en la convención constitucional?

Yo tengo mucha esperanza de que así va a ser. Las encuestas hoy en día están diciendo que la gente quiere grandes acuerdos en las cosas urgentes, importantes. Nosotros estamos viendo en nuestros espacios algo muy similar. Eso es muy importante y le da una mirada de oportunidad y una mirada optimista respecto a lo que viene. A veces nos quedamos atrapados en esta élite polarizada que tiene sus grandes discusiones y dejamos de mirar una masa ciudadana inmensa que tiene urgencias, necesidades de cambio y a la cual tenemos que responder.

¿Qué arriesgamos si no es así?

Hay ciertas cosas de las que venimos conversando hace mucho tiempo, salud, educación, pensiones, vivienda, en las que nos tenemos que poner de acuerdo, que tenemos que dialogar y que tenemos que dar respuestas. La expectativa de la ciudadanía es que la convención puede lograr eso y por eso está pidiendo esta convención, porque le está diciendo también a la política “ustedes no están haciendo eso”.

Ha mencionado que hay que reactivar el tejido social, que el distanciamiento social estaba de mucho antes en Chile..

La sociedad no solamente ha estado distanciada, sino que ha estado desconectada. Lamentablemente lo que hacen las redes sociales es que nos meten en cajas de resonancia donde yo empiezo a reproducir y recibir todas las creencias que tengo, y eso me empieza a atrapar en información.

¿Cómo se puede trabajar esto?

Creo que el Estado y la política tienen un rol importante en generar mecanismos de escucha, las municipalidades también lo tienen. Todas las instituciones que juegan un rol en los caminos que toman los países tienen que jugar un rol muy importante de entremezclarse, de generar mesas. Hay que construir nuevas institucionalidades que nos llamen a sentarnos en mesas en las que todos tengamos una posición, todos tengamos un punto de vista, pero que juntos seamos capaces de construir ideas colectivas.

¿Podría una nueva Constitución ayudar a cambiar eso?

Más que podría, lo tiene que hacer. Hoy se está viviendo una situación compleja, pero hay una promesa, una esperanza que está puesta en estos procesos políticos. A la gente le sigue importando la política porque entiende que es a través de estos procesos que tenemos que resolver los problemas que tenemos y en eso tiene que ser muy consciente el mundo político: esta oportunidad no la puede destruir en base a sus propias peleas. Tienen que entender la responsabilidad que hay en que la gente quiere un futuro mejor y tienen esperanza que hay que cuidar porque una ciudadanía que pierde la esperanza respecto al futuro, pierde sentido.

Para la Convención Constitucional, ¿le gustaría ver a agentes del mundo social ligados tanto a la educación, como al medio ambiente, mundo del emprendimiento, etc., o estás de acuerdo que deben trabajar en ella personas más “expertas” en temas constitucionales y jurídicos?

El aprendizaje nuestro es que entre más puntos de vista seamos capaces de entremezclar, probablemente mejores respuestas vamos a lograr a los desafíos que tenemos por delante. Tenemos que ser muy humildes, sobre todo nuestros líderes, para entender que las mejores respuestas son las respuestas colectivas. Es muy importante que tengamos una convención que sea diversa en la que ojalá haya expertos, pero que también haya otros puntos de vista porque todos tenemos sesgos. Uno requiere integrar distintas disciplinas, realidades y experiencias para mejorar las respuestas.

¿Sería candidato a constituyente?

No. Creo que puedo aportar más en que mucha gente pueda participar del proceso y en ayudar a que la convención no sea la única instancia de diálogo, sino que ojalá haya muchas otras instancias de diálogo y entendimiento.

¿Con la redacción de una nueva Constitución se abre una puerta para hacer cambios sustanciales al sistema educativo de Chile?

Los cambios están ocurriendo en la sala de clases hace un rato ya. Esta pandemia probablemente los va a acelerar con un desgaste muy grande, pero son cambios que se están incubando y que espero que el proceso constituyente ayude a que florezcan con fuerza. Esos cambios tienen que ver con ampliar lo que entendemos como educación de calidad. Entender también la responsabilidad que tenemos todos en los procesos educativos, por abrirnos a la innovación, a construir, y sobre todo a entender la educación no solamente como un espacio que ayuda a cumplir oportunidades para la vida, sino también como un espacio que nos ayuda a conectarnos como ciudadanía, que tiene un rol cívico muy relevante y eso también aparece con fuerza en los diálogos en los que hemos estado.

En la misma línea de la pregunta sobre educación, ¿cree que con la redacción de una nueva Constitución se abre una puerta para hacer cambios sustanciales en políticas medioambientales?

Me encantaría que las empresas del país se transformaran en líderes, no solamente en responder al cambio climático, sino también en liderar la respuesta en el cambio climático. Lo mismo el Estado, los municipios, y me parece que en Chile están las capacidades humanas. Chile puede ser un gran actor y me encantaría en ese sentido que la nueva Constitución pusiera ese propósito por delante.

Me encantaría que Chile fuera un líder en educación y en medio ambiente, y que le ayudara al mundo a transformarse y asumir estos desafíos que tienen por delante.

La Tercera

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