¿Qué es un crimen de odio y cuáles son sus alcances? El peligro está en la interpretación, advierte exprocurador – Noticias Nicaragua

Para el exprocurador general de la República, Alberto Novoa y defensores de derechos humanos, el anuncio del dictador Daniel Ortega en aplicar la pena de cadena perpetua contra aquellos que cometan «crímenes de odio» representa una nueva amenaza para todos los nicaragüenses que se opongan a las injusticias y abusos cometidos por el régimen.

Pero, ¿qué es un crimen de odio? Novoa explica que según la doctrina judicial, el crimen de odio se refiere específicamente a la motivación que tuvo la persona para cometer el ilícito. No se relaciona al autor del hecho ni a la víctima, sino al motivo por el cual se realizó.

«Un ejemplo de crimen de odio es cuando un ladrón asalta a una persona, pero éste se da cuenta que no lleva nada, entonces el asaltante, como frustración por no poder conseguir nada, mata a la víctima, ese es un crimen de odio. Se trata de un robo con intimidación y un asesinato, pero en el fondo la motivación fue porque siente odio hacia esa persona», ejemplificó el exprocurador.

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Ortega ordenó a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) «trabajar una propuesta» para aplicar la pena de cadena perpetua contra aquellos que cometan «crímenes de odio», pero más allá de hacer justicia, el régimen busca reformar la Constitución Política y utilizarla a su conveniencia, han advertido miembros de diversos sectores de la sociedad.

Peligro con la interpretación

Novoa detalló que, desde el punto de vista semántico, en inglés se le dice crimen a todo tipo de delito, mientras que en castellano solo a los hechos de sangre como: asesinatos, homicidios, parricidios, infanticidio, entre otros.

«Aquí en Nicaragua, en la descripción de la norma penal, lo más parecido a un crimen de odio es el femicidio, cuando un varón mata a una mujer por el hecho de ser mujer, pero no es un crimen de odio si una persona protesta o marcha contra el gobierno, porque no se adecúa a la norma y a la descripción de crimen; una rebelión no es un crimen de odio, pero como son normas de aplicación discrecional a juicio del juez, entonces hay una gran cancha para introducir en ella los elementos que a su juicio perfilan el odio como motivo», advirtió el exprocurador.

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Agregó que en estos momentos aplicar la cadena perpetua sería inadecuada, ya que puede ser utilizada como un arma política, teniendo en cuenta que no existe independencia de poderes.

«Una amenaza contra todos»

Para Marcos Carmona, secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), no existen condiciones para aplicar la cadena perpetua, ya que el Poder Judicial, Policía Orteguista (PO) y Ministerio Público (MP) no son confiables. Cuestionó la iniciativa de la dictadura, ya que no existe un estudio precio que explique los alcances y consecuencias de la misma.

«Estamos viendo que hay una intención de utilizar esta ley, no para proteger a la población, sino que puede ser aplicada en contra de los opositores o de quiénes estén criticando al gobierno. Esto es una amenaza latente que tenemos todos los nicaragüenses que, de una u otra manera, denuncian las arbitrariedades que comete este gobierno», alertó el defensor de derechos humanos.

La CPDH está en contra de la cadena perpetua y por el contrario, exhorta al gobierno a reducir las penas por los delitos. «Pero esto se pide cuando hay gobiernos responsables, que garanticen al pueblo educación, salud, trabajo, seguridad y desarrollo económico para el país, pero aquí ni siquiera tenemos los recursos para tener a los presos en las cárceles, ahora te imaginás con la perpetuidad», dijo Carmona.

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Ortega, cavernícola

Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), considera que los crímenes de odio los ha propiciado la dictadura de Ortega por haber liberado a centenares de delincuentes comunes, sin haber hecho un análisis que permitiera saber si éstos estaban listos para la reinserción social.

«Ortega era una persona que estaba fuera de sí, es una persona desquiciada, es una persona que solo le faltaba tener un taparrabo y un hacha para darle a alguien. Su expresión, su contenido era de odio, solo le faltaba que le salieran chispas de los ojos, lo vi totalmente cavernícola, inspiraba miedo y, para los que creen en eso, era una persona que estaba endemoniada», describió Núñez al dictador cuando dio su discurso este martes 15 de septiembre.

Núñez teme que la dictadura tome como excusa el crimen contra las dos niñas en la comunidad Lizawe, en Mulukukú, para reformar la Constitución y encarcelar perpetuamente a opositores, defensores de derechos humanos y periodistas.

Cortesia La Prensa

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