Los acuerdos de Abraham y sus implicaciones – Noticias Guatemala

Entre sonrisas y elogios mutuos, el pasado martes Donald Trump presidió la firma de los acuerdos de normalización de relaciones entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Este es un hecho histórico que seguramente cambiará el mapa estratégico del Medio Oriente. Para entender el alcance de estos acuerdos, hay que comprender que, desde su fundación en 1948, Israel solo había logrado establecer relaciones oficiales con dos países árabes, uno en 1979, con Egipto, y el otro en 1994, con Jordania. Lo que implica que desde hace más de 26 años no se firmaba un acuerdo de paz entre Israel y un país árabe.

Pero la otra cara de la moneda fue la gran decepción de los palestinos, que el mismo día de la firma del acuerdo iniciaron las protestas y luego Hamas lanzó 13 cohetes sobre territorio israelí. También Irán se pronunció advirtiendo de que esto traerá graves consecuencias. Sin embargo, quienes participaron en el convenio afirman que se pretende “abrir puentes” para permitir que se solucione el conflicto entre palestinos e israelíes.

Trump y Netanyahu piensan que ahora se incorporarán a este grupo otros países árabes en un futuro cercano —Omán, Sudán, Marruecos, Kuwait— y también Arabia Saudita, donde realmente habría un gran punto de inflexión por ser el país árabe más importante e influyente del Golfo Pérsico y el guardián de los dos lugares más importantes para la religión islámica: Medina y La Meca.

Esta normalización significa el comienzo de las relaciones diplomáticas y comerciales entre los países involucrados, se calcula que este convenio generará de manera inmediata al menos 500 millones de dólares, ya que los peregrinos de EAU y Bahréin podrán visitar el Monte del Templo, el tercer lugar más sagrado del islam, mientras los viajeros israelíes se podrán sumergir en las noches de Dubái. Turismo, comercio, intercambio tecnológico y seguridad, son algunos de los aspectos que incluye el pacto.

Este acuerdo implica una victoria para EAU, que intentan presentarse ante los ojos de Occidente como un país indispensable para resolver la crisis de Oriente Medio y más tolerante que otros Estados árabes del Golfo. Pero el gran ganador fue Donal Trump, quien se anotó una victoria diplomática, haciendo un excepcional papel mediador en esta negociación, trajo un soplo de aire fresco antes de las próximas elecciones presidenciales de noviembre, que además le representó una nominación para el Premio Nobel de la Paz 2021 a él y también a Benjamín Netanyahu.

Los acuerdos de Abraham no surgieron de la noche a la mañana, fue un arduo trabajo de Jared Kushner, el yerno del presidente Trump, delegado para coordinar la elaboración de un tratado de paz entre Israel y los palestinos, al cual llamó el “Tratado del siglo”. Desde febrero se llevó a cabo en Varsovia una reunión de 62 naciones para proponer un acuerdo de paz para el Medio Oriente, bajo el lema de “paz y seguridad”. Rusia no participó en esta reunión; sin embargo, organizó una paralela con sus aliados de Irán, Siria y Turquía, a la que llamaron igual.

No deja de llamar la atención que en la Biblia se anuncia que cuando digan “Paz y seguridad”, entonces vendrá el fin. Este acuerdo al que curiosamente le han puesto el nombre del patriarca de las tres religiones monoteístas más grandes del mundo tiene componentes religiosos, políticos y económicos que, aunque aparentemente inicia con acuerdos de paz, seguramente será el detonante para empezar una tremenda guerra en el Medio Oriente. Irán, Siria, Turquía y sus aliados podrían sitiar a Israel en cualquier momento. Este evento, sumado a la tensión global, viene a poner al mundo aún más al borde de un inminente caos.




Cortesia Prensa Libre

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