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Cuáles son las vitaminas esenciales para no enfermarse en temporada de frío

Durante la temporada de frío, que se extiende hasta mediados de marzo, se presentan masas polares que transportan aire frío, comienzan los fuertes vientos, cielo nublado y precipitaciones (lluvia, llovizna, nieve, granizo, etc.).

Cuando sucede lo anterior, todos estamos propensos a contraer enfermedades respiratorias como gripe, influenza, bronquitis, entre otras.

Para evitar esas enfermedad es necesario incorporar a nuestra alimentación las siguientes vitaminas:

La vitamina A es una vitamina que se encuentra naturalmente presente en los alimentos. Es importante para la visión normal, el sistema inmunitario y la reproducción. Además, ayuda al buen funcionamiento del corazón, los pulmones, los riñones y otros órganos.

Existen dos tipos diferentes: El primer tipo, la vitamina A preformada, se encuentra en la carne vacuna, carne de ave, pescado y productos lácteos. El segundo tipo, la provitamina A, se encuentra en frutas, verduras y otros productos de origen vegetal.

La vitamina C, conocida como ácido ascórbico, es un nutriente hidrosoluble que se encuentra en ciertos alimentos. En el cuerpo, actúa como antioxidante, al ayudar a proteger las células contra los daños causados por los radicales libres. Los radicales libres son compuestos que se forman cuando el cuerpo convierte los alimentos que consumimos en energía.

Además, el cuerpo la necesita para producir colágeno, una proteína necesaria para la cicatrización de las heridas. También mejora la absorción del hierro presente en los alimentos de origen vegetal y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario para proteger al cuerpo contra las enfermedades.

La vitamina E actúa en el cuerpo como antioxidante, al ayudar a proteger las células contra los daños causados por los radicales libres. Los radicales libres son compuestos que se forman cuando el cuerpo convierte los alimentos que consumimos en energía. Las personas también están expuestas a los radicales libres presentes en el ambiente por el humo del cigarrillo, la contaminación del aire y la radiación solar ultravioleta.

El organismo también necesita la vitamina E para estimular el sistema inmunitario a fin de que éste pueda combatir las bacterias y los virus que lo invaden. Ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y evitar la formación de coágulos de sangre en su interior. Además, las células emplean la vitamina E para interactuar entre sí y para cumplir numerosas funciones importantes.

La vitamina B ayuda a reforzar el sistema inmune. Se encuentra en los cereales integrales, verduras de color verde, legumbres y hongos.

La vitamina D es un nutriente necesario para la salud. Ayuda al cuerpo a absorber el calcio, una de las principales sustancias necesarias para tener huesos fuertes. Junto con el calcio, la vitamina D contribuye a prevenir la osteoporosis, una enfermedad que hace que los huesos se vuelvan más delgados y débiles y sean más propensos a fracturas.

Además, al cuerpo le hace falta la vitamina D para otras funciones. Los músculos la necesitan para el movimiento y los nervios para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo. La vitamina D es indispensable para que el sistema inmunitario pueda combatir las bacterias y los virus que lo atacan.

Alimentos para el invierno

A la par, hay alimentos que por su composición química y propiedades limpian, estimulan y agilizan ciertas funciones de nuestro sistema inmune. Conoce algunos de los que recomendamos incluir en tu despensa como complemento de una dieta sana y para prevenir enfermedades.

Jengibre

Esta raíz es muy conocida por sus propiedades medicinales, entre las cuales se encuentra su contribución al combate de virus y bacterias y, en general, de distintas enfermedades respiratorias, gracias a que es un gran expectorante y antiinflamatorio. Es una raíz aliada del sistema circulatorio y el digestivo, y contiene vitamina C y potasio.

Cacao

Los polifenoles son sustancias químicas de origen vegetal, muy importantes para que la flora intestinal de los humanos se regule y sobrevivan los microorganismos benéficos sobre los nocivos. El cacao natural, incluso el chocolate negro, tiene un alto contenido de polifenoles y fibras que son aprovechadas por los microorganismos positivos, ayudando al mejor funcionamiento de los sistemas digestivo e inmunológico.

Ajo y cebolla

Es muy común alrededor del mundo combinar estos dos alimentos, ya que complementan nuestros platillos, pero además de su gran sabor, son saludables y los beneficios de sus propiedades son conocidos desde tiempos muy antiguos.

El ajo y la cebolla tienen propiedades antibacteriales y antisépticas, contribuyendo a combatir los microorganismos nocivos en nuestro cuerpo; además, pueden ayudar a mejorar la circulación.

Cítricos

Se sabe que la vitamina C, presente en frutos como la naranja o el limón, ayuda a prevenir las enfermedades respiratorias. Esto no significa que comer una naranja curará un resfriado, sino que la falta de vitamina C en el cuerpo nos hace más vulnerables ante este tipo de enfermedades y por ello se recomienda elevar su consumo en temporadas invernales. Los cítricos tienen propiedades antioxidantes que contribuyen a la protección de las células y también a que el sistema inmunológico sea más eficaz.

Frutas y verduras

Aunque los alimentos mencionados antes nos ayudan a fortalecer el sistema inmune, es necesario aclarar que lo mejor para un sistema inmunológico sano es una dieta balanceada, en la que se incluyan frutas y verduras variadas como zanahorias, calabazas, berros, apio o rábano, que son ricas en hierro y vitaminas.

También debemos tomar en cuenta las siguientes acciones:

  • Evita cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire.
  • Si vas a salir de un lugar caliente, cubre tu boca y nariz, para evitar respirar el aire frío; los cambios bruscos de temperatura pueden enfermarte del sistema respiratorio rápidamente.
  • Abrígate bien, utiliza gorro, guantes, bufanda (cubriendo principalmente nariz y boca) y calcetines gruesos.
  • Estornuda correctamente, utiliza un pañuelo desechable o cúbrete con el ángulo interno del brazo.
  • Lava las manos a menudo, especialmente después de estornudar o toser y al regresar de la calle.
  • Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca con las manos sucias, ya que son la vía de entrada de virus al cuerpo.
  • Si el frío es muy extremo permanece en casa y procurar salir solamente si es necesario y recuerda usar ropa gruesa.
  • Usa suficientes cobijas durante la noche, que es cuando más baja la temperatura.
  • Si tienes alguna infección respiratoria no te auto mediques, acude a tu médico para prevenir complicaciones.
  • Si presentas fiebre u otros síntomas gripales, acude de inmediato a tu médico.

Con información de la Secretaría de Salud y del National Institutes of Health de Estados Unidos



La Prensa

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