El Parlamento Plurinacional Indígena se mostró preocupado por las políticas extractivas como solución a las consecuencias de la crisis sanitaria.

Las comunidades indígenas agradecen a la Pachamama siempre, pero el 1º de agosto es un día clave (es especial para los pueblos originarios andinos), momento en el que renuevan el vínculo con la Madre Tierra, cuando también se le pide mejores cosechas y buena salud, publica hoy Página/12.

Este año, pandemia mediante, los pueblos indígenas recuerdan que el desastre actual tiene directa relación con el maltrato a la naturaleza. “La savia de la vida se renueva y nos preparamos para ofrendarle a la tierra. También nos mantenemos alerta ante los avances extractivistas que ponen en peligro el equilibrio que debemos mantener con ella”, afirmó el Parlamento Plurinacional Indígena.

El Día de la Pachamama es tiempo de celebración, agradecimiento y diálogo con la naturaleza, desde Tucumán a San Juan, pasando por Salta y Jujuy hasta las comunidades de Bolivia, Chile, Perú y hasta Ecuador. Puede ser un momento público, donde organizaciones realizan un acto colectivo, pero también es un momento más íntimo, reservado al ámbito familiar. Y es también un momento de resistencia. Pero políticos de distintos colores y el turismo superficial suelen vaciarlo de contenido y llenar de selfies al momento en el que los indígenas cavan un pozo, se arrodillan y ofrendan semillas, alimentos, tabaco y bebidas.

“En las últimas décadas la nefasta política del neoliberalismo y el neocolonialismo sobre nuestros territorios, nuestras familias y nuestras conciencias, constituye un verdadero virus que contamina y amenaza la continuidad de los ciclos de la vida”, destacó el Parlamento Plurinacional Indígena, espacio conformado en 2010 y donde confluyen pueblos originarios de una decena de provincias.

En el marco de Día de la Pachamama, expresaron en un documento su preocupación porque distintos gobiernos y sectores empresarios proponen más políticas extractivas como una solución a las consecuencias de la pandemia. “El desmonte a nuestras selvas y montes nativos no sólo continúa, sino que se incrementó de manera impune durante la cuarentena. Ninguna crisis puede solucionarse con más explotación a nuestra Madre Tierra”, aseguran.

Los pueblos indígenas están entre quienes más protegen el ambiente. Lejos de la concepción colonial de occidente, para las comunidades originarias los humanos no están disociados de la naturaleza, la salud de las personas y de la naturaleza es una sola. Explican que las pandemias son parte de la crisis climática global, hecho que incluso –desde otra concepción– Naciones Unidas y sectores científicos concuerdan.

Cortesia de La Republica

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