“Si estás perdiendo la fe en la humanidad, sal y observa un maratón”

Kathrine Switzer

Nuestro entrañable Maratón Internacional de la Ciudad de México ha sido cancelado. Doloroso para todos los corredores que lo tenemos en la agenda año con año. La ilusión de correr por las calles de la ciudad es enorme y el trabajo invertido para lograrlo un tanto más.

Desde 1983, el Maratón Internacional de la Ciudad de México se había realizado anualmente de manera ininterrumpida. El evento ha evolucionado de manera muy satisfactoria. He tenido la oportunidad de correr muchos maratones en distintos puntos de nuestro país y en el extranjero y me atrevo a asegurar que el nuestro se encuentra a la altura de los mejores eventos.

La arquitectura de nuestra ciudad es extraordinaria y los organizadores se encargaron de enaltecerla a través de la ruta. El único reclamo que tengo para ellos es el cambio en el arranque y la meta; concluir en el estadio Olímpico Universitario siempre fue la cereza en el pastel. Entrar por el túnel de maratón por donde entraron los más grandes durante la justa olímpica organizada en nuestro país valía por mucho el esfuerzo de la pendiente prolongada de la avenida de los Insurgentes.

La organización en los últimos años fue extraordinaria: arranque, meta, registro de tiempos, medallas, mercadotecnia y abastecimientos de primer nivel. Además, la difusión y el entusiasmo de los capitalinos lograron agolpar porras y aplausos a lo largo de los 42 kilómetros de la ruta.

Con el paso de los años los detalles fueron mejorando hasta lograr una certificación oro, lo que lo posicionó como uno de los 10 maratones más importantes del mundo y el más grande e importante de Latinoamérica.

Lo corrí en varias ocasiones, algunas desde el arranque hasta la meta, otras para realizar mis distancias largas preparándome para algún otro maratón hacia final del año. Un evento complejo por la altitud a la que se corre, pero sin lugar a dudas un evento emblemático e inolvidable.

La decisión de cancelar el evento ha sido puntual y sumamente adecuada. En la coyuntura por la que atraviesa nuestro país y en específico nuestra ciudad, realizarlo hubiera expuesto la salud de miles e incluso millones que pudieron verse afectados.

La carrera que hoy corremos es contra el covid-19, para preservar nuestra salud y la de las comunidades en las que vivimos. Lo que está en juego no es la medalla, es la vida y, por lo mismo, el maratón puede esperar, la salud no.

Abastecimiento: se organizan y realizan una gran cantidad de eventos virtuales. Recuerda no dejar de correr, pero hacerlo con moderación. Correr en la medida y forma adecuada te ayudará a protegerte del covid-19.   



Cortesia Milenio

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