Francisco Bustillo y un grupo de jóvenes que habían aprobado el primer concurso de oposición y méritos ingresaron el 1° de enero de 1986 al Palacio Santos cargados de entusiasmo por iniciar una carrera como diplomáticos. Este lunes, 34 años después y con varias canas más, Bustillo repitió la escena con el mismo entusiasmo, pero para encontrarse ya no con colegas sino “amigos”, en su primer día de trabajo presencial como canciller de la República.

Tras dar negativo a un segundo test de coronavirus, Bustillo se reunió sábado y domingo con el presidente Luis Lacalle Pou, dos encuentros en los que repasaron la agenda internacional, conversaron sobre temas coyunturales y debatieron acerca de la impronta que dará el diplomático a su gestión como ministro de Relaciones Exteriores.

A diferencia de su antecesor, el colorado Ernesto Talvi, que prefería hacer como Jorge Drexler y chocar codo con codo, Bustillo entró al Palacio Santos imitando a Lacalle Pou: saludó con los puños a la vicecanciller Carolina Ache y luego al director general de Secretaría, Diego Escuder.   

Bustillo confirmó a Telemundo que no habrá transición con Talvi, pero sí un “muy buen diálogo” que espera se extienda por todo el período de gobierno. “Es un hombre de bien”, agregó y señaló que en la semana esperaba reunirse en su despacho con todos los excancilleres, incluido el economista colorado.

En sus primeras horas, recorrió los pisos del Palacio Santos y saludó a los funcionarios, varios de esos amigos con los que empezó en 1986, a quienes les pedirá que la Cancillería sea “lo más eficiente posible”. «Tengo muchas ganas de trabajar y en forma acelerada», había dicho el domingo.

El jerarca anunciará este martes los cambios en el gabinete de la Cancillería, aunque algunos ya se conocen. El jefe de gabinete dejará de ser José Luis Rivas y el puesto pasará a ser ocupado por Fernando López Fabregat, mientras que el director general para Asuntos Técnico-Administrativos, Pablo Scheiner, dejará el cargo, y en ese lugar pasará a estar Hugo Caussade. Además, Ana María Teresa Ayala pasará a ser su asesora directa.

En la semana, reunirá a todo el equipo que lo acompañará en la gestión para interiorizarse de los “temas puntuales” y “asuntos genéricos”. El jerarca tiene previsto el lunes 20 realizar una presentación de las que serán sus líneas de gestión. 

Tras saludar a los funcionarios, Bustillo dedicó su agenda a recolectar el “consejo y la guía” de los expresidentes e intercambiar “ideas y opiniones”, según dijo. 

Primero habló por teléfono con Tabaré Vázquez, una conversación que calificó como “muy linda” en la que el frenteamplista le transmitió su “alegría” tanto por la asunción como canciller como por poder reencontrarse.

“Busco saludarlos y agradecerles, en distintas ocasiones fueron mis presidentes, por lo que les debo lo que soy”, comentó. Este martes tiene previsto reunirse con José Mujica en la chacra de Rincón del Cerro.

En la tarde, se fue hasta la casa de Julio María Sanguinetti en Punta Carretas, para tener una charla “muy enriquecedora” que se extendió por aproximadamente una hora en la que más que consejos intercambiaron opiniones “valiosas”.

Bustillo terminó su raid en Carrasco, donde lo esperaba Luis Alberto Lacalle Herrera, que estaba cumpliendo 79 años, y con quien lo une una amistad familiar que se extiende al presidente Luis Lacalle Pou. “Me toca una visita formal, pero con Pancho nunca es formal del todo», dijo el expresidente, quien le pidió que el interés nacional fuera la “brújula de la política exterior”.

Un rato antes de Bustillo, quien llegó hasta la casa de Lacalle Herrera fue Lacalle Pou. El presidente pasó a saludar a su padre, no quiso hacer declaraciones y se limitó a contar que le había traído un “tapabocas azul” de regalo.

Bustillo dijo que le tomó por sorpresa la propuesta de asumir como canciller, oportunidad que le ofreció días atrás el presidente Lacalle Pou. «Me metió en un lío. Yo estaba hace 10 días preocupado por que me pudiera entrar el traje de baño para irme de vacaciones cinco días», bromeó el flamante secretario de Estado, que sustituyó a Talvi.

«Y pasé de la preocupación de que me pudiera entrar el traje de baño a preocuparme por la política exterior del Uruguay. (Lacalle Pou) me metió en un lío, pero son esos líos lindos, (porque) para mí, como lo dije en varias oportunidades, es un honor enorme», sentenció.

“Ni idea” de la diplomacia 5.0

Bustillo fue consultado acerca de la “diplomacia económica y comercial 5.0” presentada por Talvi el día antes de renunciar, pero dijo no tener “ni idea” de la reforma.

“Los últimos días fueron enloquecedores, no tengo ni idea qué dijo o qué dejó de decir Talvi. Ahora me voy a dar el lugar para seguir informándome, conversando con el equipo de gente que me va a acompañar y ver entre todos de ir avanzando en el desarrollo de la presentación que haré el lunes (20 de julio)», sostuvo.



Cortesia de El Observador

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