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Las autoridades filipinas elevaron a ocho muertos, dos desaparecidos y aproximadamente 400 heridos el número de las víctimas del terremoto de magnitud 6,6 grados que sacudió el martes la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, donde se han registrado alrededor de 600 réplicas.

El epicentro del seísmo se situó a 25 kilómetros de Tulunam, la misma ciudad donde hace dos semanas se ubicó el centro de otro terremoto de 6,4, que mató a siete personas e hirió a más de 200.

Entre las víctimas mortales identificadas se encuentran un hombre de 66 años de edad en Korondal, quien fue aplastado por un muro de cemento; un joven de 15 años, quien murió sepultado por escombros cuando se trasladaba a un lugar más seguro en Magsaysay.

También perdieron la vida un padre de 44 años de edad, junto a su hijo de 7 años, en una granja del poblado de Arakan, debido a un desprendimiento de rocas. Una mujer embarazada de 23 años de edad en Tulunam y un hombre de 65 años en Makilala murieron al caerles escombros de derrumbes en la provincia de Cotabato.

Dos hombres de 64 y 63 años de edad murieron por paro cardíaco como consecuencia del terremoto, también en la provincia de Cotabato, donde se concentran 328 heridos de los casi 400 que causó el temblor. Este se sintió allí con intensidad destructora.

Además, hay dos personas que permanecen desaparecidas en la ciudad de Magsasay a causa de un corrimiento de tierra, según el último recuento del Consejo Nacional de Reducción de Riesgo de Desastres.

Un total de 25.630 personas se han visto afectadas por el terremoto en todo Mindanao, de las que 12.760 se encuentran refugiadas en alguno de los 19 centros de evacuación disponibles en las zonas afectadas.

El Ndrrmc señaló que 2.704 infraestructuras sufrieron daños. Entre ellas, 398 escuelas, 13 hospitales y 2.252 viviendas, de las que más de la mitad quedaron totalmente destruidas.

Filipinas se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona que acumula alrededor del 90% de la actividad sísmica y volcánica del mundo, y que es sacudida por unos 7.000 temblores al año, la mayoría moderados.

Terremotos de magnitud superior a 5 suceden esporádicamente en la isla sureña de Mindanao; el archipiélago de Batanes, extremo septentrional del país; y en la región de Bicol.

Este año, el país ha sufrido varios terremotos de más de 5 grados de magnitud. Los más letales ocurrieron en la provincia de Pampanga en abril, que ocasionó 16 muertos, y otro en julio, en Batanes, con nueve fallecidos.

El último gran terremoto que golpeó el país fue un temblor de 7,1 grados que mató a más de 220 personas en el centro de Filipinas en octubre de 2013; y en julio de 1990, más de 2.400 personas murieron en la isla de Luzón por un terremoto de 7,8 grados de magnitud. Uno de los más fuertes que ha azotado a Filipinas.