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reclusos ayudan a arreglar cárceles – Noticias Uruguay

El gobierno de Luis Lacalle Pou recibió el 1° de marzo de 2020 un sistema carcelario que alojaba a 11.500 personas privadas de libertad. La “eficacia policial” en el combate al delito, según las autoridades, hizo que en casi 21 meses el número se incrementara en 2.200 personas más.

El último balance, correspondiente a esta semana, señala que hay 14.012 reclusos en el sistema. Y si ese “éxito» policial, en palabras del gobierno, continúa como se prevé, el número seguirá creciendo: las proyecciones oficiales indican que habrá entre 1.000 y 1.500 presos más en el sistema de acá a un año, según anunció este miércoles el ministro del Interior Luis Alberto Heber, al exponer ante la Comisión Especial sobre el Sistema Carcelario de la Asamblea General. Eso implicaría entre 7% y 10% de aumento en la población carcelaria.

En la actualidad, hay 3.500 reclusos en situación “problemática”, alojados en cuatro sectores de Santiago Vázquez y en la Cárcel de Canelones. En particular, en los  módulos 10 y 11 del ex Comcar. “Les pondría una bomba para que implosionen” afirmó Heber, en referencia a esas divisiones de la cárcel más poblada del país. “No nos parece que sea un modelo de nada”. 

El ministerio trabaja en un proyecto que permitirá tener, en un año y medio, tres cárceles nuevas para 500 reclusos cada una. “El problema que tenemos en el medio es cómo convivimos ese tiempo con una situación indigna desde todo punto de vista”, advirtió el ministro ante los legisladores. 

Para enfrentar estos 18 meses de espera el ministerio viene aplicando una plan que combina una suerte de enroque y traslado de reclusos entre distintas cárceles y el trabajo de los propios privados de libertad para la habilitación de nuevas plazas. 

Según contó Heber, un grupo de presos trabaja en el reacondicionamiento del Módulo 1 de Santiago Vázquez, que luego de un motín en 2013 quedó “deshecho” y que será terminado en el primer semestre de 2022, lo que permitiría recuperar 500 plazas. 

También se prevé comenzar a trabajar en breve en el Módulo 2 de ese centro, que atraviesa también una situación compleja y que, para el ministro, “fue mal construido”. Allí, dijo, sería factible construir 200 plazas más. 

Pacientes psiquiátricos y reclusos con tubercolisis

Un grupo de personas privadas de libertad también trabaja en el edificio de la ex Cárcel Central que, dejando atrás su pasado como  “prisión VIP”, permitiría contar con 150 plazas suplementarias. 

A partir de una recomendación de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), la planta baja de la edificación será destinada a alojar a reclusos con problemas psiquiátricos y psicópatas que pueden resultar, según el ministro, “enormemente violentos» y que “no pueden estar con nadie”. 

Son ocho personas, alojadas en su mayoría hoy en el Módulo 12 del Comcar. Entre ellos, Heber individualizó a Víctor Hugo Pereyra, que asesinó en prisión a Marcelo “Pelado” Roldán. 

El ministro dijo esperar que, mientras tanto, no ocurra ningún incidente violento con presos de este tipo. “No tenemos cárceles especializadas para ellos”, expresó. 

Al “liberarse” así el Módulo 12 de Santiago Vázquez, Heber espera cumplir allí con un compromiso de campaña: un centro de máxima seguridad.  Ese lugar, según afirmó, podría alojar a 48 de los presos más peligrosos del sistema. 

Por otra parte, el ministerio analiza la posibilidad de trasladar a 200 presos desde Santiago Vázquez a la Unidad 6, destinada exclusivamente a casos con condena firme y con perspectivas de libertad a corto y mediano plazo. “Arreglando un techo” apuntó el ministro, se conseguirían allí 60 plazas más. 

También se está acondicionando un sector de la Cárcel de Canelones que, con 18 nuevas plazas, estará destinado en forma específica a reclusos con tuberculosis. 

En Maldonado están prontas otras 60 plazas, en tanto que fueron inaugurados otros 20 lugares para el sector de mujeres en Artigas. Allí se construirá además un “barracón” destinado a reclusos de baja peligrosidad, que estará en el mismo predio de la chacra policial. En total se prevé que esa prisión cuente con 264 nuevas plazas. 

“La cárcel de Artigas también es espantosa”, señaló Heber. Tiene cerca de 200 años de antigüedad y está enclavada en pleno centro de la capital departamental. 

Prisiones de hormigón y fibra de vidrio

Las tres nuevas cárceles que proyecta el Ministerio del Interior tendrán casi 500 plazas cada una. Serían ubicadas, por separado, en un predio de 300 hectáreas dentro del Penal de Libertad. 

Heber dijo que se imagina cárceles bajas, de un solo piso y con un gran patio central, que permitirían una manejo mucho más eficaz. Sería construidas “con una suerte de hormigón mezclado con fibra de vidrio” que, entre otras cosas, evitaría roturas intencionales de los presos para munirse de elementos para herir a otros reclusos. 

A esos efectos, el ministerio se apresta a convocar a un “data room” para empresas nacionales e internacionales con “expertise” en la construcción de prisiones. “La idea es construir cárceles que no sean producto de una persona, sino a través de un estudio acabado y serio de cómo debe ser una cárcel moderna”, dijo Heber. 

La construcción quedaría a cargo de privados, con un nuevo sistema que le permitiría al Estado pagarlas a diez años, a un costo total calculado en US$ 70 millones. 

Una vez finalizados, estos tres centros permitirían sumar 1.500 plazas al sistema. Por lo pronto, eso no sucederá al menos en un año y medio. Les estimaciones indican que recién en seis meses estaría pronto el llamado a licitación. El proceso de construcción específico llevaría, por su parte, los doce meses siguientes. 

Con estos nuevos centros más lo que hoy se están reacondicionando, se lograría incorporar 3.551 nuevas plazas al sistema. 

Muertes en cárceles

Por otra parte, Heber sostuvo ante la comisión que hablar de un «año récord» de muertes en las cárceles es “parcialmente cierto”. Las cifras indican que en lo que va del año murieron 71 reclusos. Sin embargo, el ministro argumentó que 2021 está lejos de ser el máximo en muertes violentas, ya que se ha percibido un incremento en enfermedades y patologías, responsables de 34 de los fallecimientos. 

“No son homicidios. Vamos a decir las cosas cómo son”, apuntó. En contraste, el ministro sostuvo que en el año 2020, 12 reclusos habían muerto por enfermedades. En 2019 habían sido 14; en 2018 fueron diez y en 2015 fueron 28. “Supongo que no harán responsable al Ministerio del Interior de las enfermedades de las que da cuenta la prensa”, añadió Heber. 

Según las cifras del ministerio, en lo que va del año hubo 17 asesinatos en las prisiones. Lo mismo había ocurrido el año pasado. En 2019, en tanto, hubo 20, en 2018 fueron 18 y en 2017 hubo 16 homicidios, la misma cantidad que en 2019. Este año cuatro reclusos fallecieron a consecuencia de covid-19. 

Quizá no sea el momento

El ministro del Interior reiteró su planteo de crear un Ministerio de Justicia para absorber la gestión del sistema carcelario, aunque admitió que quizás no sea el momento para instrumentar una ley de ese tipo. 

“Quien combate al delito en la calle, a la delincuencia organizada, no es el más indicado para ocuparse de la rehabilitación”, dijo en referencia a la Policía. 

Heber recordó que ese planteó ya había estado sobre la mesa en los acuerdos multipartidarios sobre seguridad promovidos durante el último gobierno de Tabaré Vázquez. Un proyecto de ley enviado al Parlamento proponía al Instituto Nacional de Rehabilitación como servicio descentralizado fuera de la órbita de Interior, pero nunca fue discutido. 



El Observador

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