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entre la expectativa por el «renacer» y el fantasma de El baño del papa – Noticias Uruguay

«¿Vos viste El baño del papa?”, pregunta el cocinero y dueño del Bar La Biennale, desde la cocina, visto entre medio de una pared verde y una maquina de café vieja, gigante y fría. 

La película de César Charlone y Enrique Fernández –que retrató el desengaño de un pueblo entero que se había ilusionado y preparado para alojar decenas de miles de visitantes que nunca llegaron– es por estas horas una referencia a la que acuden varios trabajadores montevideanos para ilustrar su temor a que el anunciado ingreso de más de 60.000 personas para asistir a las finales de Copa Sudamericana y Libertadores no cumpla con las expectativas y se torne una decepción

Si bien era previsible que la final de la Sudamericana, a disputarse este sábado, supondría una convocatoria mucho menor que la de la Libertadores, una semana después, el escaso números de brasileños transitando en estos días hizo aflorar la ansiedad en personas que, como el dueño del bar ubicado en Plaza Cagancha, se juegan buena parte de la temporada durante estos eventos deportivos de noviembre. 

El jueves 18 de noviembre parece otro jueves cualquiera en la Avenida 18 de Julio. La única diferencia la marcan dos o tres grupos de hinchas brasileños de Athletico Paranaense, y algunos hinchas de Red Bull Bragantino, que caminaban con sus camisetas dos días antes de la primera final en el Estadio Centenario.

Tras casi 20 meses sin turismo, los 500 dólares por persona que, según afirma el gobierno, se espera gasten los visitantes extranjeros, son un botín más que preciado y ansiado por los operadores privados, ávidos de ver al fin un reflorecimiento de la actividad y sus ingresos.

“¿Vos viste El Baño del Papa?”

El Bar Facal al principio de la pandemia; para las finales puso en la carta un chivito nuevo con el escudo de cada equipo

El Bar Facal, en 18 de Julio y Yi, es el primer lugar en el que incursiona una pareja de hinchas del Bragantino. Federico, dueño del local, ve la escena desde una de las mesas del fondo, esperanzado en revertir la mala racha. “Veníamos destrozados. Había momentos que estaba tan mal que ni miraba la facturación por diez días. Cuando no hay nada o hay muy poco que puedas hacer, es difícil”, cuenta a El Observador, sin dejar de ver el celular ni chequear de reojo la computadora.

En Facal crearon cuatro chivitos, uno para cada equipo brasileño que llegará al país, con banderita de los clubes incluida. Los chivitos son de bondiola, pollo y pescado, una rareza para un bar tradicional. 

Cuando cinco muchachos con la camiseta del Paranaense pasan por un costado de la calle, el dueño del local manda a las apuradas a un mozo a que les ofrezca ingresar. Prima la ansiedad. Esperan que ya para el miércoles “explote”.

Por San José y Yaguarón, una pareja de estadounidenses espera el ascensor en el Hotel Klee. Una recepcionista accede a hablar solo si se nombra el hotel. Están repletos. “Si me pedís ahora una habitación, no tengo”, afirma. Hasta el 28 van a estar a ese ritmo. En agosto ya tenían todo reservado para estas fechas. “Estamos trabajando como si estuviésemos en normalidad”, dice la recepcionista, alegrada por la demanda.

«Siguen de largo»

Las perspectivas en Ciudad Vieja no son alentadoras desde la apertura de fronteras

En frente a la Plaza Independencia está la Casa del Turista. La maneja Florencia junto a sus padres, únicos empleados del comercio después de una pandemia que les quitó el turismo. A pesar de que reciben a los turistas “de brazos abiertos” y en “alfombra roja”, tienen “miedo” porque lo que vienen son “hinchadas grandes”, como la de Palmeiras y Flamengo, los dos equipos que disputarán la final de la Libertadores. Hace un tiempo a Florencia le “desvalijaron” uno de sus locales unos hinchas del Colo Colo de Chile, y no quiere que se repita.

En Ciudad Vieja, en la segunda cuadra de la Peatonal Sarandí desde la puerta de la Ciudadela, un comercio sin nombre luce un sinfín de mates y bombillas en su vidriera. Atiende Lourdes y su panorama es desolador: “No ha venido nadie, esta zona está muerta”, lamenta la trabajadora. Según cuenta a El Observador, el comercio tiene 60 años y da pérdida todos los meses. Explica que Ciudad Vieja sufrió en esta pandemia porque el turismo dejó de venir, la economía cayó, pero los alquileres no bajaron

Frente a Plaza Matriz tres comerciantes hablan atrás de sus puestos ambulantes. Entre los objetos a la venta hay souvenirs tallados en madera, así como tobilleras de Nacional y Peñarol. Las camisetas brasileñas pasan por ahí pero “siguen de largo”. Los hombres detrás de los puestos ya se dejan vencer por el pesimismo y rebaten las cifras que difunden los informativos. 

“¿A vos te parece que van a gastar 500 dólares?”, pregunta uno de ellos. Con pesar, coinciden en que los 60.000 brasileños “son más humo que otra cosa”.

Revivir

Varios comercios del Mercado del Puerto siguen cerrados hasta hoy en día

El Mercado del Puerto, por fuera siempre pintoresco y rodeado de mesas, parece quedado en el tiempo puertas adentro. La Choppería Mastra y el restaurante L’Amitie están puestos en alquiler, y varios mercados de souvenirs están sin abrir. Los bares que están abiertos solo tienen como clientes a brasileños hinchas del Paranaense. Los mozos, casi todos apoyados sobre el mostrador.

La Chacra del Puerto, llena de banderines de equipos de fútbol, estuvo cerrada nueve meses, de diciembre de 2020 a setiembre de 2021. Algunos días tienen 30 “cubiertos”, otros días 50, y en los mejores días de estos últimos dos meses llegaron a 100. Así cuenta la cantidad de clientes diarios Javier, uno de los responsables del restaurante. Escucharon que vienen 5.000 hinchas del país vecino, 4.500 del Paranaense, 500 del Bragantino. El dueño se confiesa preocupado por el hecho de que en verano no van a llegar los 6 mil turistas que esperaban de los principales cruceros, MSC y Costa.

Para Victoria, que vende remeras, mates, y otros recuerdos en el local Las Ventas del Mercado, esta llegada de hinchas brasileños “es como revivir” tras 20 meses de cierre, desde el 13 de marzo de 2020 hasta el 1° de noviembre. Secundada por su madre, explica que el turismo de la capital “se vio muy afectado” porque el turismo interno existió, pero fue en su mayoría “desde Montevideo hacia afuera”. Por eso tiene las esperanzas puestas en la final de la Libertadores del próximo fin de semana. Escuchó que venían “60 aviones desde Europa”, y acota que Palmeiras es “un equipo de San Pablo”, y que los “paulistas” tienen “más poder adquisitivo”. Lo de estos días parece un calentamiento, una forma de matar la ansiedad. Para los comerciantes, su verdadera final es la del sábado 27.



El Observador

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