Este primero de julio se cumplen 23 años de la creación del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) tal como lo conocemos hoy, que representa el modelo de pensiones más grande del país y ha demostrado ser un sistema sólido y robusto tanto para los trabajadores como para México con más de 66 millones de cuentas individuales que suman 4.2 billones de pesos y representan 17.2 por ciento del PIB del país.

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) indicó que el tema de las pensiones es aún parte del debate político y económico en todo el mundo. La combinación de un aumento sin precedente en la expectativa de vida a nivel global junto con una caída acelerada de la tasa de fecundidad se traduce en un proceso inevitable de envejecimiento poblacional que genera enormes retos económicos y sociales en todos los países.

Cuando surgieron las pensiones como un componente de la seguridad social, las personas vivían menos, se jubilaban por poco tiempo y las familias eran numerosas. En ese entorno se adoptó el modelo de pensiones de reparto o de beneficio definido en una demografía en la cual la base creciente de jóvenes que se incorporaban al mercado laboral financiaba mediante sus contribuciones las pensiones de los adultos mayores.

Ese paradigma ya no funcionó desde inicio de la década de los noventa cuando se puso en manifiesto la inminente inviabilidad financiera que enfrentaban esos esquemas de pensiones, por lo que en 1997, México decidió reformar el sistema tradicional de reparto por un sistema público de capitalización de cuentas individuales gestionado por las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore).

«Para 80 por ciento de los trabajadores del sector formal, estos recursos representan su principal patrimonio y su único vínculo con el sistema financiero”.

Las Afore se encargan de resguardar e invertir los recursos aportados durante toda la vida laboral de un trabajador y que, al momento del retiro, se utilizarían para pagar su pensión, así 23 años después las 10 administradoras que integran el SAR invierten el patrimonio de los trabajadores en diversos proyectos productivos que permiten mejorar la infraestructura del país, generar empleo, crecimiento económico y dan estabilidad a las finanzas nacionales, al mismo tiempo que otorgan atractivos rendimientos que en los últimos 23 años ha sido de 11.09 por ciento nominal y 5.38 por ciento en términos reales.

La pensión de cada trabajador dependerá principalmente de las aportaciones que realiza a su cuenta individual. Hoy, la aportación obligatoria que realizan es de 6.5 por ciento del salario mensual, misma que es pagada en gran proporción por los patrones.

Sin embargo,el SAR también enfrenta retos importantes, entre ellos el de una baja tasa de remplazo, es decir el monto de ahorro obligatorio no es suficiente para alcanzar una pensión que nos permita mantener un nivel de vida similar al de la vida laboral. La OCDE sugiere tasas de aportación obligatoria de entre 13 y 18 por ciento del salario durante 40 años para alcanzar una pensión de 70 por ciento último sueldo. Por ello, el sistema ha hecho notar que resulta urgente una reforma al sistema que permita incrementar la aportación obligatoria para el retiro.

Mientras eso sucede, la Consar ha hecho esfuerzos para incrementar el ahorro voluntario que mantiene una tendencia ascendente y al cierre de mayo suma 102 mil 495 millones de pesos.

Además, ante la crisis económica que ha derivado del brote de coronavirus, la pérdida de empleo formal ha llevado a los trabajadores a retirar de enero a mayo pasados 6 mil 685 millones de pesos de sus Afore por concepto de desempleo. Es la cifra más elevada desde 2005, año en el que comienzan los registros de la Consar.

srgs



Cortesia Milenio

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