Han pasado tres meses completos y 24 días desde que los bogotanos cerraron las puertas de sus casas para protegerse de un mal importado desde el continente asiático. Ahora, con cinco millones de personas en la calle y la apremiante necesidad de reactivar actividades económicas para subsistir, la ciudad sigue con el desafío más grande de toda su historia.

Hoy se suman 122 días desde que una viajera procedente de Milán (Italia), trajo el virus al país y Bogotá adquirió el pésimo honor de haber sido la puerta de ingreso para este. De manera tal que han transcurrido 108 días desde que arrancó el simulacro por la vida -con cuatro de duración-, a mitad de camino se convirtió en la primera cuarentena nacional decretada por el Presidente de la República el 21 de marzo.

Han sido alrededor de 2.592 horas en las cuales los capitalinos conocieron el silencio y la desolación de las calles, en una ciudad conocida por su densidad y caos; los bogotanos vieron cerrar de manera progresiva el Aeropuerto y los terminales de transporte -además de los cierres y toques de queda decretados por Cundinamarca en varios puentes festivos-, y han presenciado con asombro la reinvención de Transmilenio que, en medio de todo, no ha cerrado un solo día.

Se ha dado un aumento en los casos de violencia contra la mujer de manera sustancial, los Ángeles de la calle de la Secretaría de Integración Social lograron que alrededor de 1.500 personas en condición de calle -en 1.647 jornadas de autocuidado- se resguardarán en la oferta institucional del Distrito, y la ciudadanía tuvo que adaptarse al cierre de los colegios, las universidades, los establecimientos comerciales, los bares, los restaurantes, el turismo y la cancelación de espectáculos masivos, sectores cuya mayoría, en este momento, ya están finiquitando detalles en sus planes pilotos para una reactivación.

Los 7 millones y medio de habitantes de la Capital se ajustaron primero a la medida del Pico y Género para abrirle paso al Pico y Cédula; por su parte, el millón y medio de residentes de la localidad de Kennedy tuvieron que guardar un confinamiento absoluto por casi 30 días, con el fin que la velocidad y letalidad del contagio se desacelerara, como efectivamente pasó en el resto de la ciudad.

Al igual que esta localidad, 12 UPZ han tenido que acordonarse y generar fronteras imaginarias al interior de la ciudad, esto en pro de disminuir la velocidad de contagio en la Capital.

La ciudad, que en el lapso de una semana y media acopló un sistema de aportes voluntarios denominado Bogotá Solidaria en Casa -que a la fecha ha beneficiado a 548.156 hogares con 5,2 millones de ayudas alimentarias-, vivió en estos tres meses dos grandes donatones -una primera en la que se recaudaron $51.000 millones en un solo día y una segunda en la que se han recolectado $245.798 millones y 438 computadores para la educación de los más vulnerables-.

 

Participación

Ahora bien, con 13.484 recuperados y 762 fallecimientos, Bogotá cuenta 16.885 casos activos de pacientes con la enfermedad, la mayoría de los cuales están concentrados en las localidades de Kennedy -con 6.871 contagios-, Bosa -3.422 -, Suba -3.308-, Ciudad Bolívar -2.882- y Engativá -con 2.570-.

Aunque el número total de contagiados ha ido ascendiendo de manera progresiva hasta llegar a los 31.131 casos confirmados que se registraban al cierre de esta edición, comparativamente con el resto del país -que tenía 109.505 -, la ciudad Capital ha logrado mantener las cifras estables y sin picos evidentes, lo que hoy representa el 31,2% del contagio a nivel nacional.

Este porcentaje analizado de manera independiente no representa nada, es apenas un número, pero considerando que el 6 de marzo Bogotá mostraba el 100% de los contagios a nivel nacional, tres meses y medio después de que arrancará un ciclo de cuarentenas que se fueron prolongando en el tiempo, es un indicador distintivo de todas las medidas que ha tomado la Administración Distrital para contener la tasa y disminuir la velocidad del contagio.

Esta cifra, como la del número de casos confirmados de contagios en la Capital, también ha ido disminuyendo de manera progresiva. El primero de abril, Bogotá representaba el 43,6% de los contagios a nivel nacional; el mismo día de mayo, descendió ligeramente al 39,6% y el primero de junio tuvo una merma de 5,6 puntos porcentuales, ubicándose en el 34% de contagiados a nivel nacional.

Hace seis días estaba en el 30,8%, lo que quiere decir que solo hasta la última semana que acaba de concluir, este indicador aumentó y de manera leve, en 0,4 puntos porcentuales, pero hay que mencionarlo, en los tres meses y medio que lleva en esta pandemia en el país, la ciudad Capital descendió en 68,8 puntos porcentuales su participación en el total de casos confirmados en el país.

De la misma manera, el porcentaje de recuperación en la ciudad se ha mantenido en el 39,5% -predominante en las edades de los 20 y los 30 años-, y el porcentaje de fallecimientos, que hoy está en el 2,2%, se ha generado sobre todo en el rango de edades de los 80 años en adelante.

 

Un pulso que no da tregua

Ahora, entre acaloradas discusiones que no parecen dar tregua entre el Gobierno nacional y el Distrital, en el último capítulo de esta pandemia en la Capital, titulado, “Las unidades de cuidados intensivos (UCI)”, las tímidas fricciones que ya se habían asomado entre la Casa de Nariño y el Palacio Liévano, se materializaron en una pelea frontal en donde el Distrito acusó al Gobierno de incumplimiento en la entrega de UCI que prometió; este, a su vez, cuestionó la falta de acción de la Alcaldía por conseguir su cuota.

No obstante, el Gobierno ya hizo dos entregas, una primera de 140 ventiladores el 20 de junio y otra de 305 -que ya comenzaron a llegar-. Por su parte, varios concejales de diferentes partidos denunciaron en el Concejo que la Administración Distrital solo ha comprado 70 ventiladores por valor de $7.560 millones el pasado 29 de mayo.

Pero pese a la discusión política y aunque en estos momentos -por falta de personal- hay 33 unidades que tuvieron que ser retiradas del sistema, Bogotá hoy cuenta con 993 camas UCI de las cuales 144 están siendo utilizadas por portadores del coronavirus y otras 648 por casos probables de padecerlo. Por lo mismo y con una ocupación que al cierre esta edición llegó al 79,8%, el Distrito ha ido aumentando su capacidad de unidades, pues comenzó el 1 de abril con 935 UCI y en estos momentos tiene 1.337.

Adicionalmente, el centro transitorio de Corferias solo le ha dado de alta a no más de 70 personas en este trimestre, pero está listo para quedar al total de su capacidad cuando sea requerido, posiblemente, durante el pico de la pandemia.

Por último, con cinco millones de personas en la calle y dos jornadas del Día sin IVA adelantadas, ahora la ciudad se enfrenta al pico del contagio, con la apremiante necesidad de millones de reactivar de manera paulatina la economía ¿Será la disciplina social suficiente para salir al otro lado?

 



Cortesia El Nuevo Siglo

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